fbpx
Los largos tentáculos de Odebrecht en Venezuela

Los largos tentáculos de Odebrecht en Venezuela

INICIO  MAPA  CONTACTO

La empresa brasileña ha dejado una estela de corruptelas en países grandes y pequeños de Latinoamérica. Sus efectos (encarcelamientos, un suicidio y tensión en decenas de operadores políticos) durarán por mucho tiempo. En Venezuela, con su opacidad pública, deja muchas dudas que implican al oficialismo con sobornos multimillonarios. También toca a líderes opositores como Henrique Capriles, por donaciones para campañas electorales.

(Abril 19, 2019 – Javier Brassesco). Tras el suicidio del ex presidente peruano Alan García poco antes de ser detenido por su implicación en la corrupta trama de la constructora brasileña Odebrecht, todo lo relacionado con esta empresa vuelve a ser noticia.

Y Venezuela es tal vez el país en donde Odebrecht operó con mayor libertad, llevada al país por el gobierno chavista para acometer grandes obras de ingeniería civil y de paso financiar campañas políticas. Y para todos los bandos.

En febrero el diario O Estado de Sao Paulo publicó parte de la información que la fiscalía suiza ofreció a Venezuela sobre el financiamiento que la compañía hizo a la campaña del líder opositor venezolano Henrique Capriles para las elecciones de 2012.  

Luego en marzo el boletín electrónico Gotham City, especializado en delincuencia económica, informó que siete bancos suizos fueron utilizados en un esquema de sobornos que la compañía había llevado a cabo en Venezuela para asegurarse contratos públicos. El principal involucrado es el gobierno chavista, pero también figura el nombre de Henrique Capriles entre los beneficiados.

En efecto, aunque se habla de que Odebrecht habría contribuido a financiar a la oposición en diez elecciones entre 2006 y 2012 (pero sobre todo al gobierno, no hay que perder esto de vista), el único nombre propio que ha salido a colación entre los líderes opositores es el de Henrique Capriles.

Una vieja historia

Euzenando Azevedo, el principal emisario de la compañía en Venezuela y quien hoy cumple una cadena de veinte años por corrupción, había hecho unas declaraciones en diciembre de 2016 sobre esta materia a cambio de beneficios procesales. Estas declaraciones habían permanecido en secreto pero se dieron a conocer por periodistas de Armando Info algunos meses después.

Azevedo dijo que había contribuido con dinero a la campaña de la oposición “para no poner todos los huevos en la misma canasta”. Hay dos cosas que dejó claras: con Capriles se reunió tres veces pero nunca habló de dinero, y la mayoría de los recursos ilegales fueron destinados al gobierno de Chávez.

El financiamiento a la campaña de Capriles se habría hecho a través de un empresario de nombre Benito Rodríguez. La investigación de Gotham City saca a colación otros nombres cercanos a Capriles como el empresario Juan Carlos Briquet Mármol, Rómulo Lander Fonseca y su esposa Lara Torbar Ramírez.

Empresas de Odebrecht inscritas en paraísos fiscales habrían transferido más de 5,5 millones de dólares a las cuentas suizas de estas tres personas.

Pero es una cifra que palidece al lado de los mil millones de dólares resguardados en la banca suiza y que fueron tomados de las arcas públicas para financiar el lujoso tren de vida de varios “boliburgueses”.

¿Qué tanto sabía Capriles?

La pregunta es ¿Conocía Capriles todos estos manejos? Fue inhabilitado políticamente por 15 años debido a este tema, pero él siempre lo ha negado. Como ya dijimos en Verifikado cuando realizamos una investigación al respectoaunque Azevedo afirma que nunca habló de dinero con Capriles, deducir que él no sabía nada es ingenuo.

Pero… ¿No es también ingenuo rechazar el financiamiento que te ofrecen cuando sabes que esa misma compañía le está entregando millones a tu contendiente?


Imagen inicial: VK

Noticias Relacionadas

Artículos Relacionados


¿Tiene información sobre esta noticia?

4 + 8 =

(Puede ser anónimo)


NOTA LEGAL. 1. El grado de certeza asignado por VK a una información noticiosa no debe considerarse un dictamen forense, sino una conclusión experta basada en información y documentos públicos de fuentes consideradas confiables. 2. Las fuentes citadas y conectadas por direcciones URL pueden cambiar o desparecer y su comportamiento no está en control de VerifiKado. 3. La información de este análisis puede cambiar por alguna de estas razones: a) Se agrega nueva información verificada o b) Se retira información considerada inexacta o no confiable. 4. En todo caso, la información se entrega “AS IS”, como se presenta al momento de ser consultada. Más sobre nuestro proceso de verificación.

¿Por qué el chavismo no puede resolver el problema alimentario?

¿Por qué el chavismo no puede resolver el problema alimentario?

INICIO  MAPA  CONTACTO

La entrega 6 del Desmontaje de fake news del chavismo, publicado en La Patilla  en abril 17, 2019 explica porqué, en el marco de la entrada de ayuda humanitaria a Venezuela, el régimen chavista no ha sido ni será capaz de normalizar la aguda escasez de alimentos en el país. Es un problema estructural e ideológico.

La sección de desmontajes en La Patilla es producida por VerifiKado.

(Febrero 17, 2019 – Fernando Nunez-Noda para La Patilla). En un país con más de 60% de déficit alimentario a Nicolás Maduro se le ocurre, el 13 de abril pasado, ordenar a la milicia producir alimentos. Pero no es todo, promete “un milagro económico”.

Más allá de la anécdota subyace una realidad más definitiva: el régimen de Maduro no tiene capacidad financiera ni logística para producir alimentos. Vale agregar, ni voluntad. Para distribuirlos sí, en limitados circuitos, usando infraestructura de la nación aunque bajo programas proselitistas como el Clap.

Pero la idea de Maduro o es una monumental pérdida de recursos o tiene otros fines. Igual será pérdida de recursos para la nación.

¿Por qué el régimen chavista no puede resolver el problema alimentario?

Ese llamado a los milicianos es un ejemplo de porqué no logrará jamás enmendar un desastre que se gestó bien temprano en la administración chavista. La producción y distribución de alimentos requiere una infraestructura industrial que no es, precisamente, lo que ha promovido el chavismo. Los países mejor alimentados del mundo han delegado la producción y distribución de estos bienes casi enteramente al sector privado.

Agricultura urbana al lado del Hotel Alba en Caracas. Foto de 2012, de Omar Sierra para Aporrea.org.

Agricultura urbana al lado del Hotel Alba en Caracas. Foto de 2012, de Omar Sierra para Aporrea.org.

Por el contrario, el chavismo ha insistido en iniciativas confinadas a pequeños grupos, artesanales en su mayoría. Desde cultivos oligopónicos hasta gallinero verticales, pasando por fundos unifamiliares, tienen sentido en escalas muy locales, rurales y pobres. No pueden ser parte de una estrategia nacional para derrotar la escasez y la hiperinflación.

Un documento de 2003 cuenta lo siguiente en la juramentación de las Juntas Nacionales Agrícolas por el entonces presidente Hugo Chávez: “En materia de agricultura, la Constitución Bolivariana de Venezuela en su artículo 305 es clara, cuando señala que la agricultura sustentable es la base estratégica para el desarrollo rural integral que garantice la seguridad alimentaria de la población.”

Obviamente esto no se cumplió y, de cualquier forma, los conucos y pequeños sembradíos familiares y cooperativos siempre han existido, incluso con más éxitos antes del chavismo y su extrema discrecionalidad para entregar concesiones y ayudas. Si vamos a cultivos en la ciudad, pues los pocos que se ensayaron -con mucha propaganda- fueron abandonados.

Expropiaciones

Pero vayamos a la producción industrial, como antecedente y no a Maduro sino a Hugo Chávez. Un estudio que cubre hasta el 2010, ya registraba unas 1.440 compañías, galpones y terrenos expropiados. “De este total, 256 compañías operaban en el sector de alimentos.” Entre los expropiados estaban “grandes consorcios, cuatro millones de hectáreas (según fuentes oficiales) de propietarios privados, 12 plantas procesadoras de harina precocida de maíz (…) y las dos principales cadenas de automercados.” También con la adquisición forzada de Agroisleña, el gobierno de Chávez acaparó “90% de los insumos agrícolas del país”.

Proyectos como el “Plan Especial de Seguridad Agroalimentaria” de 2003, o la Misión AgroVenezuela que arrancó en enero de 2011 con el propósito manifiesto de incrementar sustancialmente la producción nacional y “convertir a Venezuela en una potencia agroalimentaria”, no lograron ninguno de los objetivos. Tampoco el plan para incrementar en 34% la producción de maíz blanco y amarillo, de arroz, leguminosas y hortalizas anunciado por el Ministerio del Poder Popular para la Agricultura y Tierras (MAT).

“Otros de concepción más ideológica como los Fundos Zamoranos, supuestos pilares del socialismo agrario, y el programa de agricultura urbana denominado “Agrociudad” también fracasaron.”

¿Se comprende cuánto dinero se gastó en estas adquisiciones, solo para que 10 años después ninguna exista o genere productos para los cuales fueron desembolsados millones de dólares? Eso se llama ni lavar ni prestar la batea.

El sucesor fue peor que el sucedido

Con Maduro, obviamente, no fue mejor: “Así, en junio de 2013 (…) Nicolás Maduro aseguró ante la FAO que Venezuela tenía la red pública de alimentos subsidiados más grande del mundo con 22.000 puntos de distribución que daban cobertura al 61% de los hogares venezolanos. Casi un año antes, en agosto de 2012, Carlos Osorio, por entonces ministro del Poder Popular para la Alimentación, precisaba que 16 millones y medio de venezolanos compraban sus alimentos en los 22.300 establecimientos de esa red: Mercales, Pdvales, Bicentenarios, Casas de Alimentación, Panaderías, Areperas, Bodegas Móviles y Comedores Populares.”

El punto débil fue que los insumos para estos alimentos o los productos frescos eran importados. La producción privada fue ahogada y la público se desintegró en corrupción e impericia. Cuando comenzó a concretarse la quiebra del sistema financiero público venezolano, ya no había forma de adquirir estos productos. La investigación de AlNavío afirma que “la crisis alimentaria en Venezuela empezó con la expropiación de Agrosileña”.

Siete años después: “64,3% de los venezolanos perdieron 11,4 kilos en promedio de peso involuntariamente en 2017, según [el informe de Conavi], y 8,2 millones de venezolanos comen dos o menos veces al día, y los alimentos que consumen son de baja calidad nutricional. Por primera vez en casi un siglo el hambre o el miedo a pasar hambre es la preocupación principal de casi todos los venezolanos.”

Un reporte basado en cifras de la FAO de 2017 lo expresa con precisión:

La proporción de población en situación de hambre en Venezuela ha crecido sostenidamente desde el 2010 hasta el 2017. El déficit se viene acumulando por un período ininterrumpido que comenzó hace 8 años, no comenzó con las recientes sanciones internacionales ni con una supuesta guerra económica reportada desde el 2013 (FAO 2017).

 

“La proporción de población en situación de hambre en Venezuela aumentó 4 veces desde el 2010. En el mismo período, la proporción de población en situación de hambre disminuyó en América del Sur y en toda América Latina. Del total de personas que pasaron a situación de hambre en América del Sur desde el 2013, el 86% son venezolanos (FAO 2017).

Una encuesta de Datanálisis publicada en abril de 2019 encontró que los principales problemas “que se identifican en Venezuela [son el]  desabastecimiento de alimentos con un 75,7% y el alto costo de la vida con 53,6%.” Es decir, preocupa más la escasez alimenticia que una inflación de 10.000.000% para 2019, según el FMI.

Por cierto, de esa misma investigación: De la opinión sobre el responsable del desabastecimiento de alimentos, 63% se identificaron con el oficialismo.

Hay muchos casos más, como los Claps “mexicanos” y de modalidades similares, denunciados por los periodistas de Armando.info y otros medios. Allí se comprueba que la gestión alimentaria del chavismo bajo Maduro se convirtió en una red de negocios corruptos entre líderes del chavismo y operadores políticos y comerciales en diversos puntos de América Latina, no solo México.

Conclusiones

¿Qué se puede esperar de cientos y hasta miles de milicianos subeducados, mal entrenados, más ávidos de empuñar un arma contra “los escuálidos” que de producir? Y si se trata de producir ¿de dónde sacará los insumos un régimen quebrado? ¿dónde producirían si las fábricas están abandonadas, subdotadas o en paupérrimas condiciones? ¿cuán rápido transformarían esas iniciativas en negocios corruptos grupales e individuales, como han hecho con TODAS las experiencias anteriores?

Aunque las órdenes de Maduro en general no se cumplen, a menos que estén impulsadas desde La Habana, esperemos que ésta de involucrar a milicianos en producción de alimentos siga el mismo destino. Que no se cumpla. Así es país se ahorrará unos cuantos de sus escasos dólares y dejará el “milagro económico” para cuando realmente se pueda realizar, es decir, cuando el chavismo deje el poder.

Dos videos sobre el hambre en Venezuela

Imagen inicial: VK

Noticias Relacionadas

Artículos Relacionados


¿Tiene información sobre esta noticia?

12 + 12 =

(Puede ser anónimo)


NOTA LEGAL. 1. El grado de certeza asignado por VK a una información noticiosa no debe considerarse un dictamen forense, sino una conclusión experta basada en información y documentos públicos de fuentes consideradas confiables. 2. Las fuentes citadas y conectadas por direcciones URL pueden cambiar o desparecer y su comportamiento no está en control de VerifiKado. 3. La información de este análisis puede cambiar por alguna de estas razones: a) Se agrega nueva información verificada o b) Se retira información considerada inexacta o no confiable. 4. En todo caso, la información se entrega “AS IS”, como se presenta al momento de ser consultada. Más sobre nuestro proceso de verificación.

Armamento ruso en Venezuela (Expediente)

Armamento ruso en Venezuela (Expediente)

INICIO  MAPA  CONTACTO

Desde el inicio del gobierno chavista en Venezuela, el armamento chino pero sobre todo ruso, han sido el pilar fundamental de la estrategia defensiva del régimen. En este expediente, lo último noticioso respecto a las capacidades militares venezolanas apalancadas por el régimen de Putin.

(Abril 15, 2019 -Redacción). En Abril 10 se publicaron imágenes satelitales de lanzacohetes en la base aérea Capitán Manuel Ríos, en Calabozo, estado Guárico, Venezuela. Esta actividad, monitoreada por EE.UU. y los aliados regionales, confirma lo que ya se sabe desde hace años: las armas rusas constituyen casi la totalidad del parque defensivo venezolano.

Comentan en un artículo de BBC:

La sombra del sistema antimisiles S-300

(…) Uno de esos equipos es el S-300, un sistema móvil de defensa antiaéreo con el que, de acuerdo con ISI, una firma especializada en recopilar y analizar imágenes satelitales para elaborar análisis de inteligencia, el ejército venezolano ha estado operando muy por encima de lo habitual en el mes de febrero.
.

Esta “actividad significativa”, como la describe ISI, ha llevado a algunos observadores a pensar que la llegada del personal militar ruso podría estar relacionada con el mantenimiento o manejo de estos equipos.

.

El S-300 ha sido un elemento disuasorio muy activo en la guerra de Siria, en la que contribuyó a que las fuerzas del presidente Bashar el Assad, aliado de Rusia, acabaran imponiéndose.

Armando a Venezuela

El artículo de BBC explica que:

(…) Rusia fue, junto con China, el principal proveedor del armamento adquirido entonces. Y suministró durante años varios modelos de aviones y helicópteros, así como tanques y unidades de artillería.

.

La gran aportación rusa a la capacidad disuasoria venezolana fue la venta de los cazas Su-30Mk2, según los expertos, un aparato capaz de competir con los más avanzados aviones de combate estadounidenses gracias a su potencia de fuego, maniobrabilidad y prestaciones.

.

La industria militar rusa proveyó también de tanques y unidades artilleras.

Expediente

Aquí dejamos un expediente con artículos sobre este tema que incide en la seguridad regional latinoamericana:


Imagen inicial: Gobierno ruso.

Artículos Relacionados


¿Tiene información sobre esta noticia?

15 + 7 =

(Puede ser anónimo)


NOTA LEGAL. 1. El grado de certeza asignado por VK a una información noticiosa no debe considerarse un dictamen forense, sino una conclusión experta basada en información y documentos públicos de fuentes consideradas confiables. 2. Las fuentes citadas y conectadas por direcciones URL pueden cambiar o desparecer y su comportamiento no está en control de VerifiKado. 3. La información de este análisis puede cambiar por alguna de estas razones: a) Se agrega nueva información verificada o b) Se retira información considerada inexacta o no confiable. 4. En todo caso, la información se entrega “AS IS”, como se presenta al momento de ser consultada. Más sobre nuestro proceso de verificación.

Coalición, invasión e intervención militar en Venezuela

Coalición, invasión e intervención militar en Venezuela

INICIO  MAPA  CONTACTO

Intervención, coalición e invasión son términos que suelen usarse indistintamente, pero hay clara diferencias que en muchos casos los hacen mutuamente excluyentes.

(Abril 4, 2019 – Javier Brassesco). En el caso venezolano muchos invocan la necesidad de una intervención militar para derrocar al régimen de Maduro, hoy aferrado al poder pese a tener en contra a casi todas las democracias del planeta. Pero otros hablan de invasión. Y los de más allá invocan una coalición. Veamos las diferencias entre cada término.

Intervención militar

En este mismo momento existe en Venezuela una intervención militar, solo que no la lidera Estados Unidos sino Rusia, y se ha llevado adelante con el beneplácito del régimen de Maduro. Incluso en la OTAN se iba a tratar este tema, según contó a EFE un alto representante diplomático de Estados Unidos, quien utilizó precisamente este término: intervención. En efecto, habló de “la intervención (de Rusia) en Siria y ahora su intervención en Venezuela”.

También se podría decir que Cuba tiene intervenida militarmente a Venezuela, pues se ha denunciado hasta la saciedad la presencia de agentes cubanos en puestos clave del anillo de seguridad de Maduro y los principales órganos de inteligencia: el Dgcim y el Sebin. Cuba, sin embargo, ha negado estas acusaciones.

Una intervención militar de Estados Unidos pudiera darse en la forma de bombardeos selectivos, por ejemplo, pero es una opción muy costosa para la población civil. En Libia se dio recientemente (2011) una intervención de este tipo, y si bien se puede decir que fue exitosa al terminar derrocando a Gadafi, lo cierto es que la misma no trajo la paz a este país. Además hay algo que no se dice mucho: fueron siete meses de bombardeos antes de que cayera el dictador.

Coalición militar

La coalición militar se refiere a la alianza de varios países para realizar una operación militar conjunta. A veces incluso puede tratarse de una misión de paz, como sucedió recientemente en Venezuela: el Tribunal Supremo de Justicia en el exilio autorizó “si fuera necesario” la conformación de una coalición militar en misión de paz para ayudar a ingresar la ayuda humanitaria.

Pero esa vez quedó claro que eso de la coalición militar internacional depende justamente de la voluntad de los países extranjeros, no es potestad de Juan Guaidó, como muchos creen.

Pese a las excelentes relaciones que Estados Unidos mantiene con vecinos de Venezuela como Colombia y especialmente Brasil, esta es una opción que no parece muy probable en el cercano plazo.

El grupo de Lima,  cuyos integrantes rechazan de plano a Maduro, se ha pronunciado siempre en contra de la opción militar en el caso venezolano.

Invasión militar

La invasión militar es la entrada de fuerzas armadas de un país o una coalición de países en un territorio controlado por otra entidad geopolítica.

Como decíamos que es poco probable que se forme una coalición militar para llevar adelante una invasión, esta iniciativa caería entonces solo en las espaldas de Estados Unidos. ¿Qué tan probable es que la primera potencia mundial decida actuar en este sentido?

Para el tema venezolano parece haber coincidencia entre los dos grandes partidos del país y también la opinión pública. Sin embargo, y aunque seguramente sería una acción bastante rápida (las fuerzas armadas venezolanas no parecen tener la moral muy alta y es dudoso que se inmolen por alguien tan repudiado en lo interno como Maduro), involucraría la movilización de al menos cien mil marines. ¿Está dispuesto Trump a dar este paso?

Lo vemos muy difícil: Trump es una persona impredecible, pero hasta ahora se ha mostrado reticente a comprometer tropas estadounidenses en misiones en el exterior, e incluso ha retirado tropas de Siria y tiene planes para hacer lo mismo en Irak y Afganistán.


Imagen inicial: VK con insumos de Pixabay.

Noticias Relacionadas

Artículos Relacionados


¿Tiene información sobre esta noticia?

1 + 5 =

(Puede ser anónimo)


NOTA LEGAL. 1. El grado de certeza asignado por VK a una información noticiosa no debe considerarse un dictamen forense, sino una conclusión experta basada en información y documentos públicos de fuentes consideradas confiables. 2. Las fuentes citadas y conectadas por direcciones URL pueden cambiar o desparecer y su comportamiento no está en control de VerifiKado. 3. La información de este análisis puede cambiar por alguna de estas razones: a) Se agrega nueva información verificada o b) Se retira información considerada inexacta o no confiable. 4. En todo caso, la información se entrega “AS IS”, como se presenta al momento de ser consultada. Más sobre nuestro proceso de verificación.

¿Qué defienden Rusia y China en Venezuela?

¿Qué defienden Rusia y China en Venezuela?

INICIO  MAPA  CONTACTO

Artículo

Más de $90 mil millones en préstamos, acceso a recursos minerales y una posición muy precisada en la lucha geopolítica contra EE.UU.

(Marzo 27, 2019). Muchos de quienes han denunciado la injerencia de Estados Unidos en Venezuela aseguran que la primera potencia mundial lo que busca es en realidad el petróleo de ese país caribeño. El propio Nicolás Maduro lo ha afirmado en reiteradas ocasiones.

Ahora bien, al menos Estados Unidos tiene una coartada y la delinéo el propio Trump: restablecer la democracia en Venezuela, Cuba y Nicaragua y dar origen así a lo que ha llamado “el primer hemisferio libre de la historia”.

¿Pero qué buscan China y Rusia en su alianza con Venezuela? José Clavijo, quien fuera funcionario diplomático por Venezuela durante varios años, escribió un interesante artículo en el portal The Geopoliticsen donde intenta dar respuesta a esta pregunta. Aquí reseñamos lo que consideramos lo más importante de su análisis:

«Pekín y Moscú han invertido unos 90 mil millones de dólares en Venezuela, aunque por la falta de transparencia es difícil dar cifras exactas. La mayoría de este dinero ha sido entregado a cambio de venta de petróleo a futuro a bajos precios, pero también se han firmado importantes contratos militares, desde sofisticado armamento ruso hasta material antimotines chino.»

«China y Rusia son así los dos más grandes acreedores de Venezuela hoy en día.»

«China es el país que más ha invertido en Venezuela, unos 70 mil millones de dólares. Los créditos que ha entregado China a través de bancos para el desarrollo han sido invertidos en proyectos energéticos, aunque gran parte de los mismos, debido al carácter discrecional con que fueron entregados, también han sido desviados para otros proyectos de infraestructura, muchos de los cuales nunca fueron finalizados.»

«Rusia cada vez exige más a cambio de los créditos que ha otorgado, y así es accionista en varias asociaciones estratégicas con Venezuela, incluyendo el 49,9% de Citgo, su empresa refinadora en Estados Unidos. Estas acciones habrían sido  entregadas a la petrolera rusa Rosneft.»

«Los créditos chinos, por su parte son pagados a través de contratos paralelos en la forma de envíos de petróleo en los que Pekín directamente controla la producción. Entre 2010 y 2013 el 64% de las líneas crediticias chinas hacia América Latina estuvieron dirigidas a Venezuela. Pero China hizo mal los cálculos y sobreestimó la capacidad del régimen de Maduro de cumplir con sus obligaciones contractuales: a ellos también parece haberles tomado por sorpresa el desmoronamiento de la capacidad productiva de Pdvsa, la petrolera estatal venezolana.»

«La presencia rusa y china en Venezuela no se limita a lo económico: China maneja una estación satelital ubicada en el estado Guárico, en la base aérea Capitán Manuel Ríos, y Rusia está presente en una base naval en la isla La Orchila. Hace poco fue noticia además la llegada de 99 soldados rusos por el aeropuerto internacional de Maiquetía. Moscú tiene asimismo planes de desplegar una base de bombarderos nucleares en una isla en las costas venezolanas, lo que sería la mayor presencia rusa en el Caribe en más de medio siglo.»

«Superando una larga historia de desconfianza mutua, Rusia y China han establecido una alianza informal para hacerle contrapeso a Estados Unidos, y Venezuela es ahí una pieza importante. Y si bien los intereses chinos son sobre todo económicos (vista la gran inversión que han realizado en ese país y sus propias necesidades energéticas), el interés ruso parece ser sobre todo geoestratégico: la gran ambición de Putin es volver a los tiempos en que su país se disputaba con Estados Unidos el control del planeta. La “Gran Rusia” es su sueño.»

«Aunque Maduro insista en el tema de la soberanía cuando exige que Estados Unidos saque sus manos de Venezuela, lo cierto es que tal vez nunca la soberanía venezolana haya estado tan comprometida y su futuro tan hipotecado ante las ambiciones de chinos y rusos.»

«Sin embargo, Rusia no tiene los recursos para sacar a flote la devastada economía venezolana, y China ya ha cometido varios errores en este sentido y cada vez está más renuente a seguir entregado fondos a ese barril sin fondo que es el régimen de Maduro.»

«Un futuro gobierno tendrá que reestructurar la gigantesca deuda que se tiene con Rusia y China, gran parte de la cual es además ilegal toda vez que fue contraída sin la aprobación de la Asamblea Nacional (al menos todos los créditos que se han otorgado en los últimos tres años).»

«Moscú y Pekín buscan aminorar los riesgos y así han mantenido contacto con representantes del gobierno de Juan Guaidó, pero por ahora apoyan firmemente a la cleptocracia de Maduro. Las consideraciones económicas y geopolíticas prevalecen sobre intereses morales o humanitarios.»

Artículo completo de José Clavijo (en inglés)

The Geopolitics of the Venezuelan Crisis

A great game is gaining momentum in Venezuela pitting the US against the entrenched interests of China and Russia. Over the years, as Hugo Chávez and then Nicolás Maduro mismanaged the economy and systematically eroded the rule of law, the increasingly ostracized regime turned to Moscow and Beijing for support. Both were keen to gain a foothold in a strategically located country, awash with natural resources, right in the US’s backyard. Moscow and Beijing have injected roughly US$ 90 billion into Venezuela (a notorious lack of transparency hinders exact estimates). The funds have come mostly by way of massive loan-for-oil agreements at discounted prices. But they have also signed substantial military contracts ranging from sophisticated Russian weaponry to Chinese riot-control gear. Beijing alone has invested around $70 billion in Venezuela. The loans provided by Chinese development banks were invested in the energy and mining sectors, but because of their discretionary nature, the funds were also diverted to other infrastructure projects. Lamentably, many of these projects remain idle or unfinished.

Nevertheless, the Venezuelan regimes’ corruption and economic mismanagement has meant that the largesse has come with increasing demands. Russia has large minority stakes in several major joint ventures in oil and gas with PDVSA -Venezuela’s crumbling national oil company- including a lien on a 49.9 percent share in Citgo, its huge US-based refining arm that served as collateral for the most recent Russian loans. For its part, Chinese loans are being repaid through parallel contracts in oil shipments where Beijing directly controls production. As a result, China and Russia are the country’s main bilateral foreign creditors, making the Maduro regime not only economically indebted to Asia’s largest autocracies, but existentially so, as any withdrawal of support would lead to its collapse.

Both countries also have an embryonic security presence in Venezuela, including a Chinese satellite tracking facility and a Russian cyber presence. In addition, Moscow intends to establish a forward base of strategic nuclear-capable bombers in an island off Venezuela’s coast, in what would be its largest presence in the Caribbean in half a century. The rapprochement of the Maduro regime with China and Russia provide these with strategic regional clout in their global rivalry with Washington. Anti-US, “axis of evil” aligned Venezuela has become an outpost that serves as leverage in their ongoing tensions over Washington’s meddling in their own regional spheres of influence: namely, Eastern Europe and the “near abroad” in the case of Moscow, and the South China Sea and Taiwan for Beijing.

Notwithstanding a long history of mutual distrust, the search for an alternative to the US-led international liberal order has compelled China and Russia to forge an informal alliance of convenience in recent years. But the alignment is untested, as their economic profiles and strategic interests differ considerably. Though they share a steadfast presence in Venezuela, these diverging interests are evident in their respective strategies.

China’s vaster commitment is tempered by economic prerogatives. The strategic bilateral relationship was initially politically and economically expedient. China needed to diversify and increase its voracious energy demands. Meanwhile, leftist strongman Hugo Chávez, mistrustful of Washington and intent on ending Venezuela’s overreliance on oil exports to the US, was searching for new partners outside the Western liberal realm. China invested heavily: from 2010 to 2013, approximately 64 percent of its credit lines to Latin America went to Venezuela. Regardless of the criticisms aimed at Chinas “debt-trap” diplomacy, its stalwart presence in Venezuela was supposed to be a showcase of its alternative development and aid model. But Beijing perilously miscalculated the country’s capacity to fulfill its contractual obligations, as oil production collapsed due to a decline in prices, corruption and ill-conceived policies. As a result, China has attempted to diminish its financial commitments in the country.

Despite its impressive presence in the energy sector, Russia’s priorities in Venezuela tend to be geopolitical. In Putin’s attempts to revive the country’s aggrieved sense of grandeur and confront US interests wherever it finds kindred spirits, Venezuela plays the role of spoiler. Hence, Caracas’s prominent role in Russia’s attempts to diversify its economic and security ties into the Middle East, South Asia and South America. While Beijing has opted to lend defensively to hopefully facilitate repayment and raise oil exports, Moscow’s more conciliatory stance has allowed for flexible debt restructuring and the provision of timely bailouts in exchange for juicy energy assets at discounted prices. Venezuela, after all, has the world’s largest oil reserves. The obtainment of valuable oil and gas extraction licenses allows Moscow to become a bigger player in the global energy market. The greater exposure is not devoid of risks. Whereas several smaller Russian energy companies have pulled out of projects, energy giant Rosneft has doubled down, taking greater operational and shareholder control of its investments due to gaping holes in the balance sheets of joint ventures and disappointing oil output. The fact that Rosneft has yet to break even on its estimated US$ 9 billion investments in Venezuela over the past decade lends credence to the political nature of Russia’s presence.

The Maduro regime’s forebodings of US imperial designs on Venezuela’s abundant natural resources conveniently overlook that it has already ceded tranches of its sovereignty to Moscow, Beijing and Havana. The three seem to represent a bigger “imperial” threat to the country’s self-determination than any abstruse US intentions. This time around, though, Washington is not a unilateral interventionist power but rather part of a sweeping coalition of democracies throughout the Americas, from Canada to Argentina, that are pressing for a return to democracy. If successful, the realignment of interests with the rest of Latin America could portend a new and more dynamic relationship. Unlike China and Russia’s rather predatory presence in Venezuela, the US has in recent decades pursued conciliatory policies towards the region based on common values and concerns. Long gone is the era ofdirect and indirect meddling. Democratic values, improved governance, increased trade and investment flows, and specific risks such as drug trafficking and money laundering are overriding issues.

The historical juncture couldn’t be more propitious for change, what with thewaning of leftist populism in the region and the repercussions of Venezuela’s collapse transcending its borders and potentially overwhelming the region’s support mechanisms. But the US needs to tread carefully and utilize the current goodwill to forge a peaceful transition in Venezuela. There is a risk of both escalation and miscalculation. The Trump administration’s policy towards Venezuela contrasts with its retrenchment from the international arena, and seeming disregard for the promotion of democracy and human rights. Moreover, it’s is being conducted by neocons such as John Bolton and Elliott Abrams, with a past penchant for interventionism; while there is a dearth of Latin American specialists at both the White House and State Department that could provide measured advice. Concurrently, the new US security strategy deprioritizes the fight against terrorism to focus on great power rivalry, in particular, the risks posed by a rising China and a resentful Russia. Venezuela could well become a testing ground for Washington’s new strategic interests.  

For all the media headlines, for all the allegations of imperialism and interventionism by the Maduro regime, the Venezuelan crisis is above all a human tragedy. The country was once the most prosperous and stable in Latin America. Now its people suffer the worst humanitarian and economic calamity in the Americas in modern times. Venezuela’s GDP has shrunk by 50 percent in the last five years, unheard of in a country not at war. Inflation surpassed 1,000,000 percent last year, the only continued instance of hyperinflation in the world. Venezuela is one of the world’s most corrupt countries, with the regime widely accused of human rights violations towards its population, including the use of torture and executions. Institutional collapse has brought a breakdown in law and order, resulting in one of thehighest murder rates in the world. Poverty based on income has exploded in recent years, with at least 87 percent of the population living under the poverty line, and 61percent in extreme poverty.

Privations and coercion at home have led to an exodus. But adversity beckons both those who leave as well as those who stay behind. Malnutrition is rampant. People are dying for lack of medicines, and of diseases that were eradicated decades ago. Maduro is reluctant to recognize the humanitarian crisis for fear of acknowledging the systemic failure of the so-called Bolivarian Revolution, the brainchild of his mentor Hugo Chávez. But Venezuela may not survive many more years of “revolution”.

Russia lacks the resources to single-handedly bail out Maduro’s regime, and China’s recent experience serves as a cautionary tale. Whatever the denouement to the Venezuelan crisis, both will play a role in the country’s future. China is the third largest client after the US and India – of Venezuelanoil exports, which account for roughly 95 percent of its foreign earnings. A future democratically elected government will most likely have to restructure its huge sovereign debt, including onerous and dubious Chinese and Russian loans. Russia and, to a lesser extent, China have been Venezuela’s main suppliers of weapons. Caracas will need to maintain the military relationships for spare parts and maintenance of its matériel. Both will lose a strategic regional ally in Maduro, but their influence will remain, though probably much diminished.

Moscow and Beijing are leveraging their risks and talking to representatives of the interim government. For the time being though, they are firmly behind Maduro’s kleptocracy. Economic and geopolitical considerations prevail over moral and humanitarian concerns. China and Russia’s distinct autocratic models pose a challenge not only to the Western liberal order but to market democracies around the world. If they aspire to challenge the prevailing order, their actions in Venezuela leave much to be desired.

Original article: https://thegeopolitics.com/the-geopolitics-of-the-venezuelan-crisis/

Jose Clavijo es un diplomático venezolano jubilado anticipadamente. Tuvo actividad en Túnez, Dinamarca, India, Japón, República Dominicana, Filipinas y Marruecos. También fue el jefe del Departamento de Asia y Oceanía en el Ministerio de Relaciones Exteriores. Clavijo estudió Ciencias Políticas en la Universidad de Nueva Orleans, Estados Unidos, y en la Universidad Americana en El Cairo, Egipto. Obtuvo su Maestría en Política Internacional de la Universidad de Bristol, Reino Unido.

Imagen inicial: Composición con insumos de Creative Commns.

Noticias Relacionadas

Artículos Relacionados


¿Tiene información sobre esta noticia?

6 + 8 =

(Puede ser anónimo)


NOTA LEGAL. 1. El grado de certeza asignado por VK a una información noticiosa no debe considerarse un dictamen forense, sino una conclusión experta basada en información y documentos públicos de fuentes consideradas confiables. 2. Las fuentes citadas y conectadas por direcciones URL pueden cambiar o desparecer y su comportamiento no está en control de VerifiKado. 3. La información de este análisis puede cambiar por alguna de estas razones: a) Se agrega nueva información verificada o b) Se retira información considerada inexacta o no confiable. 4. En todo caso, la información se entrega “AS IS”, como se presenta al momento de ser consultada. Más sobre nuestro proceso de verificación.