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¿Son tan buenos los indicadores económicos  de Trump como él mismo afirma?

¿Son tan buenos los indicadores económicos de Trump como él mismo afirma?

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La tasa de desempleo es la menor en 18 años, aunque no es la más baja “en décadas”. Su recorte presupuestario ha generado prosperidad y eso se notó sobre todo en los resultados del segundo trimestre de este año. Pero no se trata del mejor crecimiento económico “en décadas”, pues en el tercer trimestre de 2014 Estados Unidos experimentó uno mayor.

Según la encuesta Quinnipiac 49% de los votantes respalda su manejo de la economía. El desempeño económico de la administración Trump ha sido bueno y eso lo demuestran las cifras, pero decir que es el mejor en décadas es una exageración.

Le damos 40% de certeza, una K amarilla porque -aunque se acerca a ser falso- hay divergencia entre los datos y la percepción de una mayoría de encuestados.

Javier Brassesco

(Agosto 19, 2018). El argumento más repetido por Donald Trump a la hora de defender su gestión es el ámbito económico. Según él Estados Unidos exhibe hoy “los mejores indicadores económicos en décadas”, y es con base en ello que ha estructurado su campaña para las elecciones de medio término este noviembre.

Un tuit de este 16 de septiembre ejemplifica bien este punto:

Incluso en la conversación telefónica que recientemente sostuvo con el prestigioso periodista Bob Woodward, en las vísperas de la publicación de un libro que deja muy mal parado al presidente (“Miedo: Trump en la Casa Blanca”), su punto principal es lo bien que marcha la economía. En el video en cuestión afirma en el minuto 1:33 que “al país le va muy bien económicamente, mejor quizá que en cualquier época”, y luego lo repite varias veces a lo largo de la conversación, como alertando a Woodward que cualquier libro que se escribiera contra él atentaba también contra la economía.

 

¿Es esto cierto? ¿Los indicadores de la economía estadounidense marchan tan bien como se jacta el presidente? Veamos.

Hacia el pleno empleo

La tasa de desempleo cayó en mayo a menos de 4% (3,9%), algo que no sucedía desde el año 2000. La economía ha ido agregando empleos mes a mes de manera ininterrumpidamente durante siete años y medio.

Este último dato demuestra que los grandes logros en materia de empleo fueron logrados en el segundo período de Barack Obama como presidente, aunque indudablemente la administración Trump tiene el mérito de haber mantenido esta racha positiva.

La disminución de la tasa de desempleo más bien se ha ralentizado durante el gobierno de Trump, pero esto es normal a medida que el país se acerca a lo que se llama pleno empleo y hay menos estadounidenses buscando trabajo. Solo en abril del año 2000 el desempleo cayó a 3,8%, en los últimos días del boom tecnológico. Para buscar una cifra menor hay que remontarse a 1969, casi medio siglo atrás.

Crecimiento económico

La primera economía del mundo ha venido también expandiéndose durante nueve años seguidos, y aquí también la mayoría de estos años corresponden a la administración anterior.

En el último trimestre reportado, el segundo del año en curso, el crecimiento económico se colocó en una tasa de 4,1% anual, el mejor desempeño desde el tercer trimestre de 2014. En la segunda parte del año los analistas prevén un crecimiento más lento, pues los aranceles ya anunciados por Trump serán un lastre, además de que ya empezarán a gastarse los efectos del recorte tributario y el efecto del aumento de las tasas de interés en el consumo.

Es decir, a mediados del segundo término de Obama como presidente la economía estadounidense llegó a exhibir un crecimiento mayor en su mejor trimestre, pues el PIB se incrementó entonces en 4,6%.

Hay que darle crédito a Trump: su controversial recorte de impuestos, la única legislación de importancia que ha logrado aprobar, está provocando prosperidad. No es la mayor en décadas, como afirma el presidente, ni siquiera en los últimos cinco años, pero son datos irrefutables. Además, durante su presidencia este índice industrial ha crecido nada menos que 32,6%.

Otro punto que todavía no se sabe en qué parará es la guerra comercial entre Estados Unidos y China. Mats Harborn, presidente de la Cámara de Comercio de la Unión Europea en China, calificó el último aumento (esta misma semana) de las tasas con que se pechan las importaciones chinas en Estados Unidos de “demencia económica”. Y el expresidente George W. Bush advirtió: “Quien sostenga que la introducción de aranceles en Estados Unidos no perjudica a la economía estadounidense es un bufón”.

Lo cierto es que China respondió a su vez con aranceles de 60 mil millones de dólares a bienes estadounidenses.

Nuestra validación

Trump afirma de manera reiterada que la economía estadounidense exhibe su mejor desempeño “en décadas”. La tasa de desempleo es la menor en 18 años, lo cual es un logro importante pero no es la más baja “en décadas”. En esta materia los principales logros fueron conseguidos en la administración de su predecesor, Barack Obama, quien en su primer año de gobierno, en octubre de 2009, llegó a ver una tasa de desempleo que alcanzó el 10%, y que al dejar la presidencia ya había reducido a menos de la mitad (estaba en 4,8% en enero de 2017, cuando deja el cargo).

Su recorte presupuestario ha generado prosperidad y eso se notó sobre todo en los resultados del segundo trimestre de este año. Pero se espera que para el resto del año el crecimiento económico se ralentice como desgaste natural del efecto de estas medidas. En cualquier caso, tampoco se trata del mejor crecimiento económico “en décadas”, pues en el tercer trimestre de 2014 Estados Unidos experimentó uno mayor.

Según se puede ver en una encuesta realizada por la universidad de Quinnipiac entre el 18 y el 23 de julio, la mayoría de los votantes piensa que Trump ha debilitado a Estados Unidos en el exterior, que es muy cercano a Putin y que ha mentido en asuntos de interés nacional. Sin embargo, el 49% respalda su manejo de la economía.

El desempeño económico de la administración Trump ha sido bueno y eso lo demuestran las cifras, pero decir que es el mejor en décadas es una exageración.

Le damos una K amarilla….

 


Imagen inicial: VK.

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¿Parte de la campaña antivacunas en EE.UU. fue motorizada desde Rusia?

¿Parte de la campaña antivacunas en EE.UU. fue motorizada desde Rusia?

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Entre 2014 y 2017 un flujo de tuits de troles rusos se metió y logró influir en el debate vacunas-antivacunas en EE.UU., aumentando la división, difundiendo noticias falsas y polarizando lo más posible, reveló un estudio sobre 1,7 millones de tuits analizados.

Se cree que la campaña logró aumentar ligeramente el porcentaje de aquellos que se oponen a la vacunación, aunque afortunadamente, una mayoría de estadounidenses (+80%) se mantiene firme en su apoyo a la vacunación obligatoria para enfermedades como el sarampión y la rubéola.

(Septiembre 14, 2018). En los últimos cuatro años se ha agudizado y polarizado el debate sobre las vacunas. Aunque la comunidad médica coincide en que la vacunación en general es esencial para la salud pública, hay sectores que se han levantado en una rebelión antivacunas que señala peligros no del todo basados en estudios científicos. En 2015 el Pew Research encontró que 83% de los estadounidenses estudiados afirmaron que pensaban que las vacunas eran seguras. 9% manifestó que no y 7% no estaba seguro.

La controversia tuvo un origen muy norteamericano. En Healthline lo explican:

El movimiento antivacunación recibió su primer gran refuerzo en 1998 cuando el Dr. Andrew Wakefield y 12 colegas publicaron una investigación en el diario The Lancet.

Wakefield dijo que sus estudios de caso habían demostrado que la vacuna contra el sarampión, las paperas y la rubéola (SPR) podría estar relacionada con un aumento en los casos de autismo en los niños.

Sin embargo, una serie de fallas finalmente se descubrieron en la investigación de Wakefield. Entre ellas, el pequeño tamaño de muestra de 12 personas y sus vínculos con empresas privadas.

 

The Lancet se retractó del estudio en 2010. Ese mismo año, el Consejo Médico General del Reino Unido prohibió a Wakefield ejercer medicina, y citó una serie de errores éticos.

Pero el debate no murió y ha encontrado combustible en los últimos años. ¿Por qué? ¿De dónde? Pues de lejos, vía internet:

Investigadores de la Universidad George Washington, la Universidad Johns Hopkins y la Universidad de Maryland publicaron un artículo sobre cómo la comunicación sanitaria puede convertirse en un arma mediante el uso de bots trolls en Twitter. Los médicos e informáticos responsables del estudio concluyeron que los bots son empleados para esparcir malware y mensajes antivacunas no solicitados, mientras los trolls rusos promueven la discordia en torno al tema de las vacunas. Cuentas que pretenden pertenecer a usuarios reales crean falsa equivalencia y merman el consenso público acerca de las vacunas.

Un reporte de NBC News establece que, en un estudio que abarcó el período de julio de 2014 a septiembre de 2017:

Los bots de medios sociales vinculados a Rusia impulsaron la retórica divisiva y la desinformación en Twitter en ambos lados del debate sobre la vacunación, según un estudio dirigido por la Universidad George Washington y publicado el jueves en el American Journal of Public Health.

“Estos trolls parecen estar usando la vacunación como una cuestión divisoria, promoviendo la discordia en la sociedad estadounidense”, dijeron los autores del estudio.

 

(…) Los investigadores también encontraron varios tweets pertenecientes a cuentas que el Congreso identificó como vinculadas a la Agencia de Investigación de Internet, una “granja de trolls” del Kremlin. Estas cuentas publicaron mensajes en contra y a favor de la vacunación en cantidades aproximadamente iguales.

Un análisis de NBC News de más de un millón de tweets enviados por trolls rusos identificados publicados por el sitio web de periodismo de datos FiveThirtyEight y los investigadores de la Universidad de Clemson encontraron más de 500 ejemplos de tuits que mencionan vacunas, a menudo diseminando información errónea y teorías desacreditadas.

Número de tuits por Cuenta Única, separadas por Sentimiento y Categoría del Bot: Julio 14, 2014-Septiembre 26, 2017.
Columas: Todos los Tuits; Todas las Polarizadas; Antivacunas; Provacunas y Neutrales.

 

Los rusos encontraron que la vacunación son un tópico divisivo entre los estadounidenses, que tiene importantes motivaciones políticas en pro y en contra de la industria farmacéutica.

MyPress señala que:

Contenidos polarizados y antivacunas son compartidos en menor medida por usuarios reales; no obstante, bots trolls tienen una participación activa en la conversación sobre salud pública y sesgan las discusiones respecto a la vacunación. Este descubrimiento en particular es valioso en la lucha contra los contenidos falsos antivacunas, dado que ni el público en general ni los algoritmos son capaces de identificar a estos botstrolls cyborgs.

Ahora bien, tanto los trolls como los bots promueven discursos pro y antivacunación para crear falsa equivalencia, comportamiento consistente con una estrategia política de promoción de la discordia antes vista, durante las campañas de 2016 en Estados Unidos. Cuentas asociadas con distribución de malware y contenido comercial tienden a promover mensajes antivacunas; pueden usar contenido antivacuna como señuelo para clickbait, aumentando así sus ingresos publicitarios y exponiendo a los usuarios a software malicioso.


Nuestra validación

No hay duda que un porcentaje de estadounidenses está en contra de la vacunación obligatorio de los hijos, pero es un porcentaje muy bajo (menos de 9%). Las razones son esencialmente religiosas o filosóficas. No hay duda que estos porcentajes aumentaron por efecto  de las campañas rusas de desinformación. El aumento de la conversación al respecto, en redes sociales, lo prueba: el éxito de los hashtags y el incremento en el porcentaje de personas que se oponen a la vacunación.

Los dos desmontajes que ha logrado la ciencia al respecto: a) El del estudio fallido de Andrew Wakefield et al y b) El de los troles rusos deben difundirse y usarse como argumentos incontrovertibles contra estas teorías conspiratorias basadas en noticias falsas. Si los troles rusos quieren que la gente apoye la no-vacunación, pues es un argumento adicional para que los estadounidenses y, en general, los ciudadanos del mundo acojan la vacunación como la mejor forma de proteger a la población de enfermedades que la misma vacunación logró (casi) erradicar.

 


Imagen inicial: Composición de VK.

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Alex Jones: ¿El conspirador mayor se queda sin plataformas?

Alex Jones: ¿El conspirador mayor se queda sin plataformas?

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El popular comentarista de ultraderecha fue expulsado de varias plataformas en línea, pero no por sus opiniones -eso sería contrario a la libertad de expresión-, sino por una larga lista de teorías conspiratorias y noticias falsas.

Pero no lo descartemos. Su cercanía con Donald Trump y su continuidad en ciertos medios de amplia cobertura (entre ellos Twitter) hacen pensar que podría recuperarse. Algo a lo que damos una K amarilla como incierto pero no imposible.

Javier Brassesco

(Agosto 9, 2018). Trump lo llamó su musa y es un faro de luz para todos aquellos que siguen teorías de conspiración de cualquier tipo. Para otros es un ultraderechista que ha forjado un imperio comunicacional a base de “fake news”. Hoy su imperio se tambalea, pues Alex Jones y todos los canales a él relacionados acaban de ser vetados por Apple, Facebook, Google, YouTube y Spotify. Solo le queda Twitter.

Se lo habían advertido en múltiples ocasiones, pero Jones nunca hizo caso y siguió difundiendo lo que estas plataformas han definido como “mensajes de odio” (sobre todo contra quienes han inmigrado a Estados Unidos desde América Latina). Ahora optaron por medidas más drásticas y clausuraron todos sus canales y su entramado de blogs, eliminando además todo lo que ya había sido publicado.

Es un golpe durísimo para este adalid de la ultraderecha, pero está lejos de ser un knockout. No solo porque le queda Twitter, sino porque además mantiene sus programas de radio en Estados Unidos (The Alex Jones Show es el principal) y su portal Infowars. El director ejecutivo de Twitter, Jack Dorse, defendió la decisión de no cerrar su cuenta en esta plataforma porque no ha roto ninguna regla y “conservar sus tweets servirá para investigarlo”. Para él deben ser los periodistas críticos quienes refuten a cuentas como las de Jones.

¿Y quién es él?

Alex Jones. Flickr.

¿Pero quién es este singular personaje, qué ideas defiende? Hoy tiene 43 años, pero comenzó su carrera a los 22, cuando en 1996 se puso a difundir la teoría de que el atentado de Oklahoma en 1995 había sido perpetrado por el propio gobierno.

Hoy tal vez no suene tan extraña esta idea, pero sí lo era en 1996, y Jones ganó adeptos con rapidez. Desde entonces ha pregonado todo tipo de teorías conspiratorias, como afirmar que el gobierno israelí estuvo involucrado en los atentados contra las torres gemelas en 2001 en Nueva York, que la familia Rothschild está detrás de muchísimas guerras de nuestro tiempo o que el sistema de salud de Estados Unidos está controlado por una mafia judía. Pero además afirma que el propio Barack Obama estuvo detrás del atentado en Sandy Hook en 2012, donde murieron 28 personas, incluyendo 20 niños, o que el cambio climático es una farsa.

Con el triunfo de Trump todos sus canales multiplicaron sus seguidores, y el propio Jones llegó a declarar a Der Spiegel que él y Trump mantienen contacto frecuente.

Trump incluso estuvo en su programa, The Alex Jones Show, en diciembre de 2015, cuando era precandidato, y lo alabó por su trayectoria. Jones se jacta de que la afirmación que ha realizado Trump de que los medios son “el verdadero enemigo” es en realidad suya, y él le transmitió esa idea en aquel programa.

Sin embargo, en declaraciones posteriores (mediados de febrero de 2018), Jones ha negado tener demasiado influencia sobre Trump. Según él, los principales medios han hecho ver que Trump repite todo lo que él dice. “Y eso no es verdad”, aseguró entonces.

Golpeado pero no caído

Apple eliminó todos sus podcasts de iTunes, que era una de las formas preferidas que tenía Jones para comunicarse con su audiencia. Ya nadie las puede buscar ni transmitir, aunque muchos usuarios advierten que a algunos de estos podcasts eliminados, todavía puede accederse a través de la aplicación para teléfonos inteligentes en Google Play y App Store.

Facebook y YouTube hicieron lo mismo, explicando que ya le habían advertido en muchas ocasiones que no tolerarían más “incitaciones al odio y al acoso”. En Spotify tampoco estarán más sus programas de radio.

Jones respondió por Twitter, la única red social que le queda (y donde tiene a más de 800 mil seguidores), adjuntando un enlace a su página web y promoviendo el hashtag #Freeinfowars (Liberen Infowars, o Infowars libre) para protestar por este veto.

También por Twitter aseguró que no se trata de discursos de odio o de violar normas, sino que la eliminación de sus canales responde a motivos ideológicos.

El caso abre un debate que no termina y está muy lejos de ser zanjado ¿Tienen las redes sociales responsabilidad editorial sobre los contenidos de terceros? ¿Es tarea de Facebook (por poner un ejemplo) combatir la desinformación? ¿Tiene la capacidad de hacerlo? ¿Puede convertirse en árbitro supremo y determinar qué es verdad y qué no?

En cualquier caso, Jones está tocado pero de ninguna manera caído. Siempre contará con el apoyo del presidente de Estados Unidos y de sus millones de incondicionales adeptos, que le seguirán por cualquier plataforma que se mantenga activa. Incluso muchos analistas creen que este veto podría hacerle ganar popularidad.

 


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Juan Ricardo Sánchez: ¿estudiante estrella o actor porno? #Venezuela

Juan Ricardo Sánchez: ¿estudiante estrella o actor porno? #Venezuela

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El de la foto no es estudiante becado en Oxford, tampoco es actor porno, pero si tiene una actividad popular en las redes. Y el que publicó el cartel que rueda por Whatsapp y Facebook fue suspendido de Twitter. Un día común y corriente en el mundo crecientemente disfuncional de las redes sociales.

(Julio 30, 2018). Un par de usuarios nos han preguntado si esto es auténtico y cierto:

Un brillante estudiante de nombre Juan Ricardo Sánchez de 16 años, con el supuesto logro de haber sido becado por la Universidad de Oxford. No obstante, la pregunta fundamental no fue si esto era o no cierto, sino más bien si el de las fotos era en realidad un artista porno. ¿Artista porno? Sí, porque hay una “moda” de poner carteles anunciando los logros de un estudiante o persona cualquiera y resulta que los mostrados en las imágenes son nada más y nada menos que artistas de películas eróticas para adultos.

Ya tratamos un caso muy comentado y desmontado por VerifiKado en tiempo récord:

¿Sobrina de Delsy Rodríguez embajadora venezolana en Irán? No, averigüe quién es

¿Y Juan Ricardo Sánchez, estudiante estrella?

Pues Juan Ricardo Sánchez no es el de la foto y el de la foto no es ni estudiante estrella, ni actor porno. Se trata de un Youtuber venezolano, muy popular, llamado Ricardo Dias. Allí habla de su vida como adolescente y las peripecias de la “rumba” y otros quehaceres en la Venezuela actual. Su canal de Youtube tiene -al momento de contabilizar- 121 mil seguidores; 185 mil en su página de Instagram y 368 mil en su perfil de Facebook

Que sepamos, ninguna actividad en el mercado de películas y videos para adultos. Y en uno de sus post en Facebook expresa una aspiración que comprendemos muy bien:

Respecto a la cuenta de Twitter que firma el cartel (@llaneroarrecho), pues fue suspendida. Muy probablemente en la  barrida de cuentas falsas que acometió la red del pajarito recientemente.

 


Imagen inicial: dominio público de internet.

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¿Son insultos lo que destaca en los tuits de Donald Trump?

¿Son insultos lo que destaca en los tuits de Donald Trump?

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Con 1.687 agravios y ofensas contadas hasta Junio de 2018, no hay duda que Donald Trump es el presidente que ha insultado a más personas públicamente en el menor tiempo. Averigüe cuáles son esos insultos y cuál en particular es el más popular.

María Magdalena Ziegler

(Junio 12, 2018). Ocupar la Oficina Oval no es un trabajo sencillo. Las presiones son muchas y las responsabilidades mayores. Tener temple y tolerancia puede resultar complicado sobre todo cuando el ocupante está acostumbrado a ser la cabeza autoritaria de un emporio millonario desde muy joven.

Lo anterior podría potenciarse a sabiendas que el Presidente de los Estados Unidos es un activo tuitero que no se guarda nada para sí. Pero, ¿han sido los tuits una carga desmedida de insultos?

Sí, de acuerdo con Statista, Donald Trump ha proferido 1.687 palabras insultantes a lo largo de los 537 días que tiene como Presidente de los EE.UU., a través de su cuenta de Twitter: @RealDonaldTrump. (contabilizado hasta finales de Junio de 2018). Eso arrojaría un total de 3,14 insultos por día de mandato.

Lo que exprese el presidente de la nación más poderosa del planeta siempre despierta interés, no hay duda. Pero cuando lo que dice suele ser una andanada insultante, más aún. La polémica se desataca y las respuestas con mayores insultos no se hacen esperar.

Siguiendo la información recolectada por el Twitter Trump Archive, que lleva el registro de todos los tuits del Presidente estadounidense y la cuenta de los insultos incluidos en ellos, podemos saber que el tópico más recurrente son las “fake news” o noticias falsas (249 tuits) y que Hillary Clinton ha sido mencionada en 131 tuits, mientras que Barack Obama en 120.

Pero cuando pasamos a los insultos tenemos que la cantidad de tuits va como sigue:

  • 234 con la palabra “perdedor” (loser).
  • 222 con la palabra “tonto” (dumb).
  • 204 con la palabra “terrible” (terrible).
  • 183 con la palabra “estúpido” (stupid).
  • 156 con la palabra “débil” (weak).
  • 117 con la palabra “atontado” (dope/dopey).
  • 115 con la palabra “deshonesto” (dishonest).
  • 101 con la palabra “vacío” (lightweight).
  • 92 con la palabra “incompetente” o “incompetencia” (incompetent/incompetence)
  • 91 con la palabra “aburrido” (boring).
  • 83 con la palabra “necio” (fool).
  • 72 con la palabra “patético” (pathetic).

Y podríamos seguir, pero creemos que hemos demostrado claramente el punto de la variedad y proliferación de insultos en los tuits del presidente más poderosos del mundo.

 


Imagen inicial: FNN con insumos de Pixabay.

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