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¿Se mantiene fuerte el apoyo al movimiento #metoo?

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Las acusaciones triviales o sin pruebas duras parecen estar causando un agotamiento en el público y afectando al movimiento en general. Basados en  los hallazgos de la investigación reseñada parece haber un agotamiento del momento del movimiento, aunque eso no signifique que sea una tendencia permanente o incambiable. Por los momentos, le damos una K roja.

(Octubre 16, 2018). Hace un año la actriz Alyssa Milano propició un movimiento en las redes (y eventualmente en las calles), motivado por el caso de acoso sexual de Harvey Weistein, el productor cinematográfico. Ella tuiteó: “If you’ve been sexually harassed or assaulted write ‘me too’ as a reply to this tweet. (Si has sido acosado o asaltado sexualmente, escribe metoo “yo también” como respuesta a este tuit.)”

En menos de un día la petición había logrado medio millón de respuestas con el hashtag “#MeToo” y muchas más en los días subsiguientes. El hashtag y la expresión fueron símbolos importantes en las protestas y acciones político-sociales para enfrentar el acoso sexual y proponer legislación más efectiva y contundente.

Pero una investigación de The Economist revela que, aunque las menciones de #metoo han superado las mismísimas de “sexual harassment” (acoso sexual) en EE.UU., en 2017 y lo que va de 2018:

Las encuestas sugieren que esta tormenta de acusaciones, confesiones y disparos de un año de duración ha hecho que los estadounidenses sean más escépticos sobre el acoso sexual. En la primera semana de noviembre de 2017, YouGov encuestó a 1,500 estadounidenses sobre sus actitudes al respecto, en nombre de The Economist. En la última semana de septiembre de 2018, nuevamente se realizó una encuesta similar. Cuando se trataba de preguntas sobre las consecuencias de la agresión sexual y la mala conducta, hubo un pequeño pero claro cambio contra las víctimas.

 

La proporción de adultos estadounidenses que respondieron que los hombres que acosaron sexualmente a las mujeres en el trabajo hace 20 años deberían mantener su trabajo ha aumentado del 28% al 36%. La proporción de personas que piensan que las mujeres que se quejan del acoso sexual causan más problemas de los que resuelven ha aumentado del 29% al 31%. Y el 18% de los estadounidenses ahora piensa que las falsas acusaciones de agresión sexual son un problema mayor que los ataques que no se denuncian o no se castigan, en comparación con el 13% de noviembre del año pasado. (Según el Centro Nacional de Recursos para la Violencia Sexual, una organización estadounidense sin fines de lucro, el 63% de las agresiones sexuales no se denuncian a la policía, mientras que entre el 2% y el 10% de los casos de agresiones se denuncian falsamente).

Los gráficos de The Economist (en inglés)  lo muestran claramente:

Algunos hallagos:

  1. Respecto a si Las acusaciones de acoso sexual son un problema mayor que los casos no reportados quienes respondieron pasaron de 13% en Nov. 2017 a 18% en Sep. 2018. Señala la percepción de incredulidad de muchas acusaciones que, en la práctica, no llegan a probarse o, del todo, a las cortes. Por supuesto, los porcentajes son mayores entre hombres y votantes de Trump, pero crecieron en menor medida también en votantes mujeres y de Clinton.
  2. El porcentaje de quienes creen que las mujeres que denuncian acoso sexual causan más problemas que los que solucionan pasó de 29% a 31%. Vale decir que el porcentaje de hombres y mujeres que afirman tal cosa es casi igual.
  3. La proporción de adultos estadounidenses que respondieron que los hombres que acosaron sexualmente a las mujeres en el trabajo hace 20 años deberían mantener su trabajo ha aumentado del 28% al 36%.”

Señala la publicación que:

Sorprendentemente, estos cambios en la opinión contra las víctimas han sido ligeramente más fuertes entre las mujeres que entre los hombres. En lugar de dividirse en líneas de género, la división #MeToo parece ser cada vez más partidista. En cada una de estas tres preguntas, la brecha entre los votantes de Trump y Clinton es al menos seis veces mayor que la de los géneros.

Las acusaciones triviales o sin pruebas duras parecen estar causando un agotamiento en el público y afectando al movimiento en general. Basados en  los hallazgos de la investigaciones damos por hecho que hay un agotamiento del momento del movimiento, aunque eso no signifique que sea una tendencia permanente o incambiable. Puede significar que bajará en intensidad o que, simplemente, espera algún caso de alto perfil que la eleve de nuevo. Por los momentos, le damos una K roja.

 


Imagen inicial: VK con insumos de Pixabay.

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La desconfianza en Trump y Putin es similar en Europa y Asia

La desconfianza en Trump y Putin es similar en Europa y Asia

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Aunque hay diferencias notables en unos pocos de los países estudiados por la encuesta del Pew Research Center, sobre rechazo a líderes, en la mayoría los porcentajes son similares en Europa, Asia (y se incluye Brasil).

Históricamente para Putin es normal esta aversión, pero Trump debería tomarla seriamente en cuenta, dado que son países aliados con los que EE.UU. cuenta para su quehacer geopolítico.

(Junio 22, 2018). La Cumbre Trump-Putin en Helsinki ha dejado más dudas que respuestas. Una agenda desconocida en general y un mal sabor que ha dejado en cada el análisis que le dio Trump a algunos temas discutidos, sobre todo el relativo a la intervención rusa en las elecciones estadounidenses de 2016. Eso ha exacerbado la desconfianza en ambos líderes que, por ejemplo, en el caso de Putin está generalizada en el mundo democrático.

Statista nos ofrece un análisis basado en recientes cifras del Pew Research Center:

Helsinki es la parada final en el viaje incendiario y polémico del presidente Trump a Europa. Se reunirá con el ruso Vladimir Putin en una cumbre en la capital finlandesa y aunque ambos líderes se han reunido en el marco de conversaciones multilaterales anteriormente, esta es su primera cumbre oficial. Con los ojos del mundo firmemente fijos en la reunión, las encuestas de Pew Research sugieren que gran parte del mundo no confía en el liderazgo de ninguno de los hombres.

 

Ya sea el enfoque de Putin hacia sus oponentes o la marca de diplomacia disruptiva de Trump, los puntajes de “no confianza” son altos en la mayoría de los países. En España, por ejemplo, el 90 por ciento de los encuestados dijo que no confiaba en que ninguno de los líderes hiciera lo correcto en relación con los asuntos mundiales. Esa cifra fue similarmente alta tanto en Francia como en el Reino Unido. En Alemania, que Trump calificó recientemente como “un cautivo” de Rusia, más personas no confían en Trump que en Putin.

 

Israel es un caso interesante y el país ha registrado consistentemente altas calificaciones de aprobación para Trump. Su imagen se fortaleció aún más cuando tomó la polémica decisión de trasladar la embajada de Estados Unidos de Tel Aviv a Jerusalén. El 42 por ciento de los israelíes no confía en Trump, mientras que el 69 por ciento no confía en Putin.


Imágenes: VK. Gráfico: Statista.


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El retorno de la prensa (de nuestro Director, en Univision)

El retorno de la prensa (de nuestro Director, en Univision)

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Una artículo de nuestro editor en Univision Noticias sobre “la caída y rebote de la prensa” en la confianza del público, en medio de un caos de noticias falsas, redes sociales disruptivas y un “Infocalipsis” que ha trastornado la industria y las audiencias. La buena noticia: la prensa está experimentando un “comeback” muy bienvenido.

Fernando Nunez-Noda
Publicado en Univision

(Junio 20, 2018). Leo el “ 2018 Edelman Trust Barometer”, un medidor de confianza del público en los medios y otras instituciones. Como dicen en mi tierra: no queda títere con cabeza.

El informe considera que desde 2012 hay una “Crisis de Liderazgo”, una acentuación de la desconfianza en todos los actores sociales, que se cuela en capas socioeconómicas e inclusos generaciones (baby boomers, Generación X, millenials y postmillenials).

La encuesta divide a los participantes en dos grupos: el Público Informado (niveles económico y educativo topes) y la Población General (el resto). Edelman estima que el Público Informado llega a un 15% de los ciudadanos y el otro el 85% respectivo.

La confianza o, mejor dicho, la desconfianza del público estadounidenes a las instituciones emblemáticas no difiere mucho entre ambas en la comparación entre 2017 y 2018. Las Organizaciones No Gubernamentales (ONG), perdieron 3% de confianza, en este caso se lo carga todo el Público Informado. El General siguió confiando en las ONG en la misma medida (53%). En Negocios se les va un punto en el Público Informado. El General confió igual al año anterior.

Ahora ¿Y los medios? Tan lejos como 1976 la prensa tenía su más alto nivel histórico de confianza: 72% según la famosa encuesta de Gallup que mide específicamente medios. Tres de cada cuatro estadounidenses en edad de consumir información periodística confiaba en Washington Post, CBS, BBC, las revistas al detal, estaciones de radio y TV locales.

Cuarenta años después, en 2016 año del Infocalipsis, la relación prensa-audiencia vio dos hitos por demás interesantes: a) La prensa tuvo su menor índice de confianza histórico (32% según Gallup) ese año, y b) Edelman detecta una “creciente inequidad en la confianza”, ello es, diferencias no solo entre el Público Informado y el General, sino entre grupos socieconómicos, raciales, de preferencias políticas y de estilos de vida. Léase: polarización y silos ideológicos.

De lo primero hemos hablado en esta columna, de lo segundo no tanto. La polarización ha echado raíces, la distancia entre extremos ideológicos se ha acrecentado. Donald Trump navegó ese río turbulento con su propia verdad y con ella ganó la presidencia. Es decir, sus seguidores le creyeron y aún le creen, incluso más que a los medios según una encuesta.

Trump enloqueció a Politifact y a quienes cubren la fuente política con un discurso la mitad de las veces portador de datos falsos o inverificables. Pero sus seguidores, sus votantes, se mantuvieron fieles. Los chavistas, en sus variadas formas, logran que su gente les crea, no importa cuán agudamente le fallen. Es una cuestión ideológica y emotiva que trasciende el “hecho”.

Por ese ascenso de la “ideologización de la verdad” desciende la confianza en la prensa, porque muchas corporaciones, grupos o marcas de medios masivos han asumido públicamente posturas políticas, quizá como nunca antes. La percepción de que “Fox es el canal de la derecha” y “MSNBC la de la izquierda” para nada ayuda a la prensa en general, porque es más difícil creerle a quien tiene una parcialidad política, aunque haga esfuerzos por mantener sus noticias apegadas a los hechos.

Así que es la prensa noticiosa la que recibe el peor castigo, porque es pública y se basa en hechos.

Si baja la confianza en la prensa, lógicamente aumenta en otros lares. Y allí es donde se fortalece la llamada “posverdad”: una “verdad” parcial, emocional, de grupo y de nicho. Algo que puede ser desde muy parecido a un hecho forense hasta un dogma, o la opinión de un líder.

La posverdad no se caracteriza por el tipo de falsedad que ofrece, sino por las emociones que la sostienen. Si fuera racional… sería prensa. Hay, por tanto, demasiada “verdad alternativa” o abiertamente “noticia falsa” allá afuera y hace falta el contrapeso, la referencia, el juez más imparcial posible.

Hasta 2016, la confianza en la prensa iba en picada, pero en 2017-18 ¡se detuvo! Para la investigación de Edelman: uno de cada cuatro dice confiar en la prensa. El índice se mantiene igual en 53% para el Público Informado y 43% para el General. No hubo cambios en el año. Buenas noticias y les diré porqué: La variación de 2017-2018 fue cero.

Y la de Gallup muestra un repunte de 32% en 2016 a 37% en 2017. En el tercer trimestre de este año tendremos la de 2018. No he visto pronósticos de alto perfil, pero me atrevo a anticipar que o mantiene su nivel o posiblemente agrega unos puntos que lo lleven a +40%.

La prensa recobra uno de sus más preciados valores: la credibilidad y confiabilidad del público. Pero eso sí, por gotas no chorros. Que no haya perdido en una encuesta y haya repuntado 5% en otra es un gran logro.

Continúe el artículo en Univision Noticias


Imagen inicial: FNN.

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¿La mayoría de los estadounidenses ve a los rusos como enemigos?

¿La mayoría de los estadounidenses ve a los rusos como enemigos?

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La opinión del estadounidense promedio, republicano o demócrata, respecto a Rusia está muy alejada de la que tiene el Presidente Trump. De hecho, se va acrecentando cada vez más.

(Junio 17, 2018). Donald Trump se reunió con ayer Vladimir Putin. Lo que permeó Trump es que quiere las relaciones más cercanas con Rusia, a la que considera -para anonadamiento de muchos, republicanos y demócratas, mejor amigo que la propia Unión Europea, con la que tuvo desencuentros notables en su reciente gira.

Pero más notable aún es que esa percepción del Presidente no concuerda con la del estadounidense promedio, republicano o demócrata, quien percibe a los rusos de forma totalmente distinta. Statista nos explica:

El presidente Trump recibió duras críticas bipartidistas después de no haber denunciado la injerencia rusa en las elecciones de 2016 durante una cumbre extraordinaria con Vladimir Putin en Helsinki. El presidente de la Cámara, Paul Ryan, quien solía apoyar a Trump, fue uno de los que condenó a Trump y dijo que “no existe una equivalencia moral entre Estados Unidos y Rusia, que sigue siendo hostil a nuestros valores e ideales más básicos”. Ryan agregó que no había duda de que el Kremlin había interferido con las elecciones de 2016. La condena también provino de los senadores republicanos John McCain y Lindsey Graham, así como del líder demócrata del Senado, Chuck Schumer.
Las opiniones públicas de los Estados Unidos sobre Rusia se han deteriorado constantemente en los últimos años. En 1999, cuando Boris Yeltsin todavía era presidente y casi al final de su mandato, el 46 por ciento de los estadounidenses consideraban a Rusia un amigo o aliado según Gallup. Incluso en los primeros años de Putin, la participación del público estadounidense que consideraba a Rusia como amigo o aliado alcanzó un máximo histórico del 73 por ciento en 2006. Las percepciones comenzaron a descender en 2008, el año en que Rusia y Georgia fueron a la guerra y tuvieron no recuperado.
La tendencia a la baja se aceleró después de la anexión de Crimea por parte de Rusia, el supuesto derribo de Moscú de un avión de Malasia durante la Pascua de Ucrania y la interferencia electoral. En julio de este año, el 66 por ciento de los estadounidenses dijo que Rusia era enemiga u hostil, mientras que el 31 por ciento consideraba al país como un amigo o aliado. La proporción de republicanos que consideran a Rusia amigo o aliado ha aumentado considerablemente desde 2014, pasando del 22 por ciento al 40 por ciento. Esa cifra también ha aumentado entre los demócratas, aunque muy levemente.

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¿El fútbol (soccer) está en ascenso  en Estados Unidos?

¿El fútbol (soccer) está en ascenso en Estados Unidos?

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El “soccer” ha pasado de 3% en 2008 a 7% en 2018 en las preferencias estadounidenses, acercándose al sacrosanto beisbol, que ha bajado de 10% a 9%. En este momento está entre los 5 deportes favoritos en EE.UU.

Javier Brassesco

(Julio 6, 2018). Se suelen hacer trabajos tratando de explicar por qué el fútbol (allí llamado soccer) no cala en Estados Unidos o por qué el éxito del fútbol infantil en ese país no se traslada a la MLS (la liga profesional), y se arman teorías que nos dicen por qué los estadounidenses son inmunes a ese virus futbolístico que contagió al mundo entero.

Allá en el norte, suelen coincidir muchos analistas, es imposible desbancar a esos tres gigantes como lo son el football, el beisbol y el basket, y hasta algunos no tan gigantes como el hockey, el golf y el automovilismo siguen estando por delante del fútbol, a cuyos encantos los estadounidenses, por una extraña razón, parecen insensibles.

¿Es todo esto cierto? Más bien parece que seguimos repitiendo datos del pasado como si fueran inmutables. Los números nos dicen más bien lo contrario.

Hace diez años, la empresa Gallup hacía pública una encuesta sobre las preferencias de los estadounidenses en materia deportiva, y allí podemos ver que el fútbol (soccer)  aparece en quinto lugar con 3,4%, por detrás del football (41%),  béisbol (10%), basket (9%) y hockey sobre hielo (4%). El automovilismo, con 3%, estaba muy cerca del fútbol.

Pero si vemos la misma encuesta realizada por la misma compañía diez años más tarde veremos que la afición al fútbol se ha duplicado en el país, lo que no está nada mal para solo una década, y el fútbol no solo pasó de ser el quinto deporte favorito al cuarto, sino que amenaza con desbancar al beisbol, lo que hace veinte años nadie hubiera anticipado y que todavía hoy parecerá una herejía para millones de norteamericanos

En efecto, el football sigue siendo el rey indiscutido, aunque pierde 4 puntos (tiene hoy el 37, uniendo las modalidades profesional y colegial), el basket 11% (ha resurgido el interés en este deporte, en parte gracias a Lebron James, pero aún está lejos de aquel 15% que alcanzó en los 90, cuando Michael Jordan era el rey), el beisbol un escandalosamente bajo 9% y el fútbol 7%.

En el año 2016 el segundo evento deportivo más visto en Estados Unidos, detrás de la final del Superbowl ( football), con 113 millones, no fue ningún juego de la final de la Serie Mundial (beisbol) o de la NBA (basket) sino la final de fútbol femenino en la que Estados Unidos le ganó a Japón, con 25,4 millones de televidentes.

Este cambio está impulsado por los latinos, que serán el 21% de la población para el año 2020, según las proyecciones, y también porque cada vez más estrellas del fútbol mundial se retiran en la liga estadounidense, en una tendencia que empezó con David Beckham y que hoy llega a Zlatan Ibrahimovic.

Hay un dato crucial en toda esta madeja de números para entender lo que viene en el futuro: un estudio de 2016, cuando se realizaba la Copa América en territorio estadounidense, se descubrió que entre los jóvenes de  entre 12 y 24 años el soccer era el segundo deporte más popular en Estados, con 13,7%, solo por debajo del football. Y 40% de quienes siguen la MLS tiene menos de 34 años.

El boom del soccer ya llegó a Estados Unidos y su tendencia es al alza, por más que muchos no se hayan enterado.

 


Imagen inicial: VK.

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