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Esta es la curiosa peripecia que llevó el título de Libertador de América, de un comandante retirado que ya quería ceder su liderazgo, a otro que peleó hasta el último día de su vida. Uno de quien hoy se celebra un aniversario de nacimiento.

María Magdalena Ziegler

(Julio 24, 2018). En el natalicio del hombre a quién se conoce como El Libertador, Simón Bolívar, vale la pena recordar que fue otro, no fue él, quien primero recibiera la oferta del título. El que otros no lo aceptaran contribuyó a determinar algunas cosas en el mediano plazo. A partir de 1813, Bolívar sería engalanado con el rimbombante título y sería catapultado al plinto de los héroes de América. Pero, ¿se le ofreció este titulo a George Washington?

Sí, a George Washington le fue ofrecido el título como parte de un plan que lo sacaría de su retiro y le brindaría las glorias más altas en todo el continente americano. El autor Marshal Smelser lo explica detalladamente en su artículo  «George Washington Declines the Part of El Libertador«, de 1954, que se puede leer completo en este link.

No es un hecho profusamente comentado en los libros de historia, aunque debería. En 1799, George Washington, el primer presidente de los recién nacidos Estados Unidos de América, residía en su casa en Mont Vernon y recibía solicitudes de volver a la escena pública desde su retiro, de acuerdo con un estudio realizado por Marshall Smelser, Profesor de la Universidad de Notre Dame, y publicado en 1954.

Para entonces, Francia, guiada por el sable de Napoleón Bonaparte, avanzaba con ímpetu de conquista por toda Europa. Su galope fue asumido como una amenaza para el continente americano. ¿La razón? Pues de sucumbir en algún momento España -tal y como se temía- las colonias españolas en esta parte del mundo serían secuestradas por la Francia napoleónica. Esto las convertiría en el mayor y más peligroso de los enemigos de la joven nación del Norte.

Washington, sin embargo, declinó ante las solicitudes de varias personalidades, entre ellas el pintor John Trumbull, posteriormente autor de la famosa escena de la Presentación de la Declaración de Independencia (1819). Se le solicitaba al venerable general que asumiera el liderazgo del momento y se convirtiera en el «Gran Libertador de América».

Trumbull, apoyado por su hermano Johnathan, Gobernador de Connecticut, le insistía a Washington que grandes cambios estaban ocurriendo en el mundo y que, quizás, él estaba destinado a asumir el papel más importante. Siguiendo a Smelser, Trumbull incluso llegó a expresarle al veterano general de 67 años que podría ser saludado “no sólo como el Padre de los Estados Unidos, sino como el de los Imperios Unidos de América.”

En Abril de 1799, John Trumbull escribió a su hermano quejándose del exceso de eurocentrismo en la política exterior del entonces presidente de los EE.UU., John Adams. Le urgía que sus ideas acerca de la liberación de la América española circulara entre sus amigos, siendo su eslogan un presagio de lo que será el de Nike muchos años después: “¡Hagámoslo ahora!”.

El proyecto que Trumbull planteaba involucraría los talentos de Adams, Hamilton y, por supuesto, Washington, dándoles la oportunidad de inmortalizarse, como si ya los tres no hubieran hecho suficiente para entrar en los anales de la Historia. Según refiere Smelser, el plan brindaría empleo completo del ejército, drenaría lo suficiente a los espíritus inquietos, ocuparía a la opinión pública y, claro, aglutinaría a todas las clases sociales. Nada dejado al azar, como vemos.

Pero este aparentemente rocambolesco plan de Trumbull no había salido enteramente de su mente. Tenía su semilla en el célebre plan mirandino sobre Colombia, y que aseguraba al menos dos grandes imperios a partir de las colonias españolas (el del Sur con basamento en el antiguo imperio Inca y el del Norte con basamento en el antiguo imperio Azteca). Trumbull había conocido esto de Francisco de Miranda mismo hacia 1798, en sus años en Londres en casa de Rufus King, por entonces, representante de los EE.UU. ante la corte británica.

Desde 1798, tanto Trumbull como King insistieron con Hamilton y Adams sobre la urgencia de tomar decisiones ante el avance de Francia por el control de Europa. La inminente caída de Portugal y España ponían en peligro lo que las Trece Colonias habían logrado. Había que actuar. Pero aunque el interés existía en el gobierno de los EE.UU., no hubo decisiones rápidas y, seguramente, según reporta Smersel, esto llevó a Trumbull a solicitar la intervención de Washington. Después de todo, era el ciudadano más venerado de la joven nación.

Pero aun ante la insistencia de Trumbull y otros, no fue posible persuadir  al antiguo Jefe de los Ejércitos de las Trece Colonias. De acuerdo con el estudio de Smersel, para Junio de 1799, la decisión de Washington de mantenerse al margen del asunto estaba tomada. Consideró que la empresa propuesta sobrepasaba las posibilidades de los Estados Unidos. Washington moriría en diciembre de ese mismo año, estaba viejo y cansado, poco podría haber hecho por los planes de Trumbull y los de Miranda.

Así pues, casi 15 años después, recibía Bolívar en Caracas el título de Libertador. Y aunque, técnicamente, el título brindado a Bolívar en 1813 fue el de “Libertador de Venezuela”, la historia y el manejo popular lo expandido al de “Libertador de América”.

 


Imagen inicial: VK con insumos de «Simón Bolívar» de José Gil de Castro, c. 1828 y «George Washington» de Gilbert Stuart, 1797. Wikicommons.

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