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Retiro de apoyo militar, molestia por incumplimiento de acuerdos y levantamiento de sanciones a empresas rusas indican un declinante apoyo del régimen de Putin. Sin embargo, un apoyo de menor intensidad seguirá en pie.

(Enero 30, 2019). Rodeado, sin el reconocimiento de la mayoría de los países de su propio continente y con la fuerte presión de la mayor potencia militar del planeta, el régimen de Nicolás Maduro se tambalea.

Sin embargo sigue en el poder, y una de las claves para que no haya caído aún es el apoyo que recibe de Rusia (y también de China, aunque en menor medida).

¿Qué tan lejos llegará Putin en su apoyo a Maduro? ¿Es posible que Rusia termine salvando y sosteniendo al régimen venezolano?

No se ampliará la asistencia financiera ni militar

Hay varias señales que nos indican que el apoyo de Rusia a Maduro no llegará demasiado lejos. El propio portavoz del Kemlin,  Putin y Maduro han tenido muchas reuniones. Dmitry Peskov, informó que no hubo discusiones en el gobierno para ampliar la asistencia financiera o militar para mantener a Maduro en el poder.

Además negó la noticia que circula en las redes de que Rusia había enviado contratistas militares para proteger a Maduro, como se puede leer en una nota del Wall Street Journal.

El periodista Pedro García Otero, citando fuentes de la propia embajada rusa, explica que:

…La sanción de la OFAC, directa, contra Pdvsa, muestra la determinación del Gobierno de Donald Trump para desalojar del poder a Maduro. Que dado que esa determinación es tan fuerte, y se ejerce en su zona “natural” de influencia, no solo es que al mandatario venezolano le va a ser muy difícil resistir; es que Rusia no se va a meter en ese problema. Ni tampoco China. Son gigantes geopolíticos, se ven unos a otros así, tienen zonas de influencia. En ese ajedrez, Venezuela es un peón, como mucho un caballo.

 

Ambos apoyan a Maduro, pero no a cualquier costo. Los tiempos de la guerra fría terminaron. Lo que quieren los rusos, y también los chinos, es que se protejan sus intereses, que, saben, están guindando en una transición democrática, porque buena parte de esa deuda se contrajo de manera, por decir lo menos, sospechosa.

 

Son 22 mil millones de dólares de los rusos y 80 mil millones de dólares de los chinos. Quieren negociar eso con un Gobierno de transición. Y andan buscando interlocutores para ello, y los interlocutores los andan buscando a ellos: varios parlamentarios se han acercado a conversar, y hay reuniones en agenda para esta semana. (Esto, por otra fuente, también llega por la vía china).

Al final se trata de una cuestión de dinero, y el viceministro de Finanzas ruso, Serguéi Storchark, admitió que Moscú estaba preocupado por el pago de esta deuda. El próximo pago debe ser en marzo, y el siguiente en septiembre. La deuda con Rusia, según Storchark, asciende a tres mil millones de dólares.

Las inversiones rusas en Venezuela, sin embargo, sobrepasan los 20 mil millones.

Molestia con Maduro

Existe además mucha molestia en Rusia por el comportamiento de Maduro en los últimos meses. Primero que nada, como se relata en la ya citada nota del WSJ, Venezuela responde a sus compromisos comerciales con Moscú con el envío de petróleo, pero según una fuente cercana a Pdvsa apenas cumple con la mitad de lo acordado (300 mil barriles diarios en lugar de 600 mil).

Además, según un funcionario ruso, Putin envió el año pasado una delegación al ministerio de Finanzas de Venezuela para estabilizar la economía pero el plan fue rechazado por el régimen por considerarlo muy drástico, y pidió más ayuda financiera.

«No veo ninguna posibilidad de comprometernos, está demasiado lejos y falta la capacidad logística para llevar a cabo una operación sustancial (…) Económicamente la situación de Rusia no es muy buena en este momento y otra carga a largo plazo no sería bienvenida», dijo al WSJ Fyodor Lukyanov, presidente de una junta asesora del Kremlin sobre política exterior y de defensa.

Para el WSJ la posición rusa es más por una cuestión de formas. No existe una real convicción para sostener al dictador venezolano, pero mal pueden apoyar los rusos algo que ven como un golpe de Estado clásico liderado por Estados Unidos: “Para Moscú, esa no es la forma de expulsar a un líder”, remata Lukyanov.

Levantadas las sanciones

Otra señal que no se debe pasar por alto es que esta semana el Departamento del Tesoro removió sorpresivamente todas las sanciones a la segunda empresa más grande del mundo en producción de aluminio: RUSAL.

La compañía es propiedad de Oleg Deripaska, un cercano aliado de Putin. Muchos analistas afirman que puede ser el comienzo de una mejor relación comercial entre Estados Unidos y Rusia, lo cual ciertamente no favorece a Maduro.

Sin embargo…

Una intervención rusa más frontal en favor de Maduro tampoco es algo que pueda descartarse. Las señales apuntan a otro lado, pero la situacion es incierta y nadie puede hacer vaticinios con absoluta certeza. Le damos una K amarilla pero cercana al rojo; una probabilidad baja de que ocurra lo que hemos planteado como interrogante.


Imagen inicial: VK. Foto de Maduro y Putin: Agencia rusa de noticias.

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