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Los rumores y amenazas falsas alteran la tranquilidad pública, generan temor entre estudiantes y padres y gastan valioso tiempo y recursos de los organismos de seguridad.

Fernando Nunez-Noda

Antes y después de las balas que matan inocentes, los rumores son otro tipo perjudicial de proyectiles informacionales. Time reporta que 756 amenazas “copycat” se han recibido en escuelas de todo el país, todos como secuelas de la matanza del 14 de febrero en Marjory  Stoneman Douglas High School en Parkland, Florida, de acuerdo con el grupo Educator’s School Safety Network, que ha registrado un promedio de 73 amenazas y otros incidentes cada día en escuelas de todo el país.

El high school Marjory Stoneman Douglas de Parkland, Florida.

Por ejemplo, las escuelas de Nevada han sido inundadas de amenazas y rumores de violencia. No hay duda que todas son secuelas de Parkland y sus 17 muertos, una estela de heridos y un gran agujero en la psique nacional.

Los rumores de posibles incidentes, muchos de ellos “copycats” del asesino Nikolas Cruz, están siendo investigados en 5 escuelas medias y 2 secundarias.  Una de ellas estuvo en “encierro de código amarillo”, un procedimiento preventivo, a raíz de 3 reportes en un período de 12 horas.

Hay una mezcla, a veces indiscernible, entre amenazas reales, amenazas simuladas y rumores sobre posibles acciones. Los rumores en particular son muy dañinos para la psique colectiva y consumen precioso tiempo de la policía. Algunos son reales pero no se ejecutan, otros son amenazas falsas que excitan a perpetradores pasivos o bromas de muy mal gusto.

Los tiroteos inspiran copycats, más amenazas y rumores

En un artículo de Univision sobre los tiroteos hablé sobre las copias y réplicas producto de la exposicón pública de los asesinos en masa:

“Reporta The Wellesley News que “en 2015, la profesora de investigación y estadística Sherry Towers de la Universidad Estatal de Arizona creó un modelo matemático para probar la «contagiosidad» de los tiroteos masivos. (…) En promedio un tiroteo masivo ocurre cada 12,5 días en los Estados Unidos. Towers descubrió que por cada tres tiroteos que se producen, al menos un incidente de imitación tiene lugar dentro de los 13 días posteriores al ataque inicial.”

Muchos medios masivos han cometido el error de mostrar, algunos de modo sensacionalista, matanzas en primera página y con gran despliegue. Algo que los perpetradores esperan y celebran: que su “hazaña” se vea replicada en medios nacionales e internacionalmente.”

Igual ocurre con rumores o amenazas puramente apuntadas al ego de quien las produce. Los hace sentir importantes y, quizá, sea el detonante para acciones reales que no se habían pensado como tales. Los ejemplos abundan.

En Carolina del Norte arrestaron a un adolescente de 16 años por hacer comentarios amenazantes sobre “la seguridad y bienestar de mis compañeros de clase” al salir del autobús escolar. En Iowa detuvieron a uno de 14 años luego de dejar una nota para sus compañeros.

Una escuela de Pennsylvania tuvo que cerrar porque uno de sus estudiantes hizo falsos reportes y amenazas. Una de Vermont también tuvo que interrumpir las clases mientras la policía investigaba rumores de posibles ataques.

Estos monitoreos, investigaciones y reacciones de las autoridades consumen tiempo precioso que podría dedicarse a crímenes reales. En Elyria, Ohio, la policía informó que un mensaje amenazante reportado terminó siendo la letra de una canción de rap. La letra se refería a “no tener miedo a morir” y llamó la atención de la policía cuando un padre la denunció.

En Indiana una escuela notificó a los padres que las amenazas a Carmel High School eran rumores y nada más.  Y a lo largo del país amenazas, seudo amenazas o contenidos sospechos plagaron los social media, con su consabido poder de amplificación.

Los rumores son, pues, proyectiles

Las escuelas del país y otras autoridades han hecho un llamado a no producir y propagar rumores. La policía dedica un tiempo precioso a separar las amenazas creíbles de las simulaciones y los rumores. Las amenazas falsas causan gran confusión y trabajo policial, como ocurrió en los condados de Middlesex y Gloucester en Nueva Jersey. Las autoridades aclararon que los mensajes fueron publicados bajo nombres falsos.

Muchos distritos escolares han sugerido a los padres que hablen directamente a las autoridades antes de propagar rumores en social media. La capacidad de un rumor de multiplicarse y mutar es muy grande.

Lisa Luten, vocera de un distrito escolar de Carolina del Norte, señala que ninguna de las amenazas y rumores que revisaron después del 14 de febrero han sido creíbles.

Toda amenaza se toma en serio, pero lo que les pedimos a los padres que hagan es monitorear la actividad de sus hijos. Deben recordarles a sus hijos que no compartan ni difundan rumores en las redes sociales. Si ven algo preocupante, deben hablar con un adulto.

El número de amenazas va de 10 diarios a 50 en promedio después de Parkland.  «Cada vez que los medios informan sobre amenazas, vemos un aumento en las falsas», dijo Luten. «Lo estamos viendo en un nivel más amplio porque los medios lo están informando con mayor amplitud».

La policía de Clayton, Carolina del Norte en publicación en Facebook advirtió:

«Estos engaños provocan pánico público, obligan a las fuerzas del orden público a dedicar recursos importantes y tiempo para investigar, además de tener graves consecuencias para los estudiantes como suspensión, multas o incluso cárcel. Muchos adolescentes creen que disfrutan de anonimato en las redes sociales, pero los investigadores pueden encontrar las fuentes de los mensajes y en estos casos lo hicieron».

Trabajo en progreso, una lucha que apenas comienza y se intensifica.

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