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La no muy conocida historia reciente de las noticias falsas en nuestros medios y en nuestras pantallas.

Redacción VK

Las noticias falsas, los fake news, bulos, matrices de opinión y campañas de desinformación han existido siempre. Solo que  con internet y su facilidad de publicar y compartir información, han llegado a extremos de epidemia social.

En la campaña presidencial de 2016 y a partir del primer año de gobierno de Donald Trump, no hay duda que las noticias falsas han estado en el centro de la guerra psicológica e ideológica entre las potencias: léase Occidente contra sus rivales rusos, chinos y aliados.

Las 20 noticias más compartidas, en la campaña presidencial de 2016, fueron falsas. Justamente hacia el 6 de noviembre la más popular logró casi 9 millones de vistas y era fabricada. La veraz más visitada tuvo poco más de 7 millones. ¿De qué trató la falsa? Ya lo verán y no es tan santa como parece.

Esto se atribuye a una campaña de origen ruso, la inundación de noticas falsas ocurrida desde mediados de 2016 y la consiguiente irrupción del tema en la primera plana de la opinión pública. Pero, antes de apresurarnos a conclusiones, examinemos a otro actor del drama: Donald J. Trump, entonces candidato a la presidencia de Estados Unidos. Más allá de las acusaciones de intervención rusa en la última campaña presidencial y de posibles vínculos con el equipo del magnate de los bienes raíces, hay una historia relacionada con la opinión pública y su reacción al tema.

Historia reciente

El editor de VerifiKado, Fernando Nunez-Noda, investigó el asunto para un artículo en Univision Noticias.  Las noticias falsas, como tópico, saltaron a los titulares a partir de marzo de 2016, cuando Donald Trump lanzó su candidatura. Para este seguimiento se usó Google Trends, una herramienta que mide la intensidad de una o más búsquedas en un período de tiempo. A mayor tasa de interacciones, mayor interés de la gente en un “descriptor” determinado, en este caso: “fake news” y sus derivados: rumores, “hoaxes”, leyendas urbanas, amarillismo, medias verdades, folklore y otras especies.

Se eligió el gráfico mundial, aunque el de EE.UU. es sorprendentemente similar, lo cual parece confirmar que las fake news son un fenómeno gestado y parido en la nación de William Randolph Hearst y Joseph Pulitzer. Aquí está el resultado mundial desde marzo de 2016 hasta el 9 de diciembre de 2017, grosso modo, unos 20 meses.

En el gráfico, el interés por fake news -a escala mundial- es glacial al tiempo de la postulación de Donald Trump a la presidencia, muy por debajo de 25% de las búsquedas del año. Un semestre después, del 6 al 12 de noviembre de 2016 se dispara casi en vertical y en una semana sobrepasa el 60% de las búsquedas. ¿Qué pasó en esa semana? Nada más y nada menos que la noticia falsa más influyente de la historia reciente: el supuesto endoso público a Trump por parte de no otro que del Papa Francisco. Se le ha rastreado hasta Rusia y rodó tanto después (9 millones de vistas en los días posteriores a su salida), que terminó siendo creída por miles a pesar de la refutación papal misma.

Imagen de un post que colmó las redes sociales a partir del 6 de noviembre de 2016.

Desde entonces el interés por los fake news sube para no bajar más. Tiene picos elevados en 2016 como en noviembre 19 (acuerdo de “The Donald” con demandantes de la Trump University);  diciembre 10, 2016 (la CIA concluye que hubo intromisión rusa en las elecciones); en enero 14 de 2017 (votos de la cámara baja para comenzar a desmantelar ObamaCare);  febrero 12, 2017 (nuevas alegaciones de influencia rusa en las elecciones) y julio 1, 2017 (otro intento de repeler Obamacare).

Se estima que después de noviembre de 2016 la “fábrica de noticias falsas” no dejó un día de trabajar.

Conclusiones preliminares

Surgen muchas preguntas y trataremos de responder con lo que sabemos:

¿Qué vino primero, Trump o la campaña rusa de fake news?

No hay evidencia concluyente de si la campaña de noticias falsas iba a lanzarse sin Trump como candidato, se estima que sí aunque quizá con menos intensidad y protagonismo. En VerifiKado creemos que ambos factores se retroalimentaron, pero la mayor fuerza de empuje fue Trump y su aglutinamiento de la atención lo que sirvió de plataforma para que el tema se pusiera en la palestra. De hecho, con Trump el trabajo ruso encontró el punto focal que necesitaban.

¿Fueron las noticias falsas factor decisivo en el triunfo republicano contra Hillary Clinton?

Sin duda jugaron un papel protagónico. ¿Hasta qué punto? En sí mismas quizá hicieron la mitad del trabajo. Si le sumamos el hacking que sufrió el Partido Demócrata y la Campaña de Clinton, también atribuidos a Rusia, se completa la paquete.

¿Actuaron en conjunto los rusos  con operadores de la campaña de Trump?

No hay evidencias al respecto. El Fiscal Robert Muller ha investigado profusamente el caso y establecido la conexión rusa aunque sin ligazón específica con el comando de Trump y mucho menos con el candidato a este respecto.

Pero ni Muller, ni la prensa, ni VerifiKado dejaremos de investigar el asunto hasta cubrir las áreas oscuras, frías y largas como un invierno ruso.

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