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El astronauta retirado Chris Hadfield desmonta varias de las afirmaciones más comunes referidas al espacio exterior. Y también, claro, confirma algunas otras.

(Octubre 3, 2018). El espacio exterior, lo que desde allí se ve y se escucha o no se escucha, lo que a nuestro cuerpo le sucede fuera de esta amigable atmósfera, los viajes espaciales… todo ello conforma uno de los terrenos más propicios para el nacimiento de mitos y explicaciones pseudo científicas realizadas por “expertos” de ocasión. Y todos solemos serlo cuando tomamos unas cervezas de más.

El astronauta retirado Chris Hadfield desmonta varias de las afirmaciones más comunes referidas al espacio exterior. Y también, claro, confirma algunas otras.

 

¿Nos quemaríamos en el espacio exterior si repentinamente nos sacaran de nuestra nave sin un traje espacial?
En realidad es peor que eso. En la sombra, la temperatura en el espacio exterior es de -156 grados centígrados, pero la parte de ti que da hacia el sol estaría expuesta a una temperatura de al menos 120 grados. Sería como estar sobre una cama de carbones ardientes con un bloque de hielo seco en una parte de tu espalda. Tus pulmones serán absorbidos de manera instantánea, tu sangre comenzará a hervir y las burbujas subirán, pues no hay presión de aire. Así que simultáneamente te vas a congelar, hervir, quemar y no serás capaz de respirar. No es una buena mezcla. Yo hice dos caminatas por el espacio, pero por suerte tenía mi traje puesto.

NASA / Pixabay.

En el espacio hay que hacer ejercicios de manera constante pues de lo contrario te desmayarás y puedes morir.
No, esto no es cierto. La vida en una nave espacial es de lo más perezoso que pueden imaginar. No tienes peso, no tienes que levantar un dedo, tu corazón no tiene que empujar la sangre contra la gravedad. En el espacio puedes ser la persona más floja del mundo. El problema es que eventualmente tendrás que regresar a la Tierra, y si no haces ejercicio cuando pasas una temporada de seis meses en el espacio te vas a convertir en una especie de medusa, de gelatina, cuando vuelvas. Es por eso que hacemos dos horas diarias de ejercicio cuando estamos en el espacio: pensando en el regreso, pero no porque nos vaya a pasar algo mientras estamos ahí arriba.

El espacio huele como a bistec quemado, como a una especie de parrilla que se pasó de cocción.
Es cierto. Cuando das una caminata espacial, vuelves a la nave y represurizas la escotilla, siempre sientes un olor persistente como de rastro de pólvora, algo parecido a la carne quemada. Pero creo que no es el olor del espacio exterior, sino que el metal de la esclusa, al estar sometido al vacío, libera químicos. Antes no los olías porque la presión del aire los mantiene juntos, pero el vacío del espacio provoca su liberación y eso es lo que olemos y pensamos que es el olor del espacio.

Si viajamos a la velocidad de la luz no envejeceremos.
No, no es cierto. Tu envejecimiento será más lento que aquellas personas que estén en la Tierra, pero igual envejecerás.

Si algo explota en el espacio exterior no hace ruido.
El sol no es más que una continua serie de explosiones increíblemente violentas, y sin embargo no las oímos. Y eso es porque no hay nada que transmita ese sonido. El sonido se produce en el espacio, pero no hay nada que transporte ese sonido a través del vacío del espacio y haga vibrar mi tímpano.

La única forma de crear gravedad dentro de una nave espacial es hacer que gire.
Es cierto, la hacemos girar y nos quedamos pegados a sus paredes. Solo en el medio de la nave seríamos ingrávidos. No tenemos forma de controlar la gravedad, de “crearla”. Tal vez en algún momento aprendamos a hacerlo.

NASA/ Pixabay.

La NASA está trabajando en formas de propulsión superlumínica (el desplazamiento por curvatura, o “warp”) para viajar más rápido que la luz.
La velocidad “warp” es un invento de la ciencia-ficción. Mientras más rápido vas, más energía se necesita, y para viajar a velocidades cercanas a la de la luz se requerirían cantidades casi ilimitadas de energía. ¿Cómo vas a generar tanta electricidad? ¿Qué le haría eso a tu cuerpo, a tu masa? No estamos ni cerca de saberlo. Tal vez sea posible viajar más rápido que la luz, pero en este mismo momento ni siquiera somos capaces de entenderlo teóricamente. Así que no, no estamos trabajando en nada parecido.

La única forma de sobrevivir a viajes interestelares es la criogenización.
Lo hemos visto en mil películas, pero la verdad es que no sabemos cómo hacerlo. Nuestro cuerpo está conformado fundamentalmente por agua, y si congelas el agua ésta se convierte en cristales de hielo. Si tú congelas tu cuerpo y lo expandes formando cristales de hielo, simplemente destruirás toda su estructura. Mira lo que le pasa a las manos o los pies cuando se congelan: son víctimas de la gangrena y mueren los tejidos. Hoy no sabemos cómo congelar un cuerpo humano (ni ningún cuerpo, la verdad) sin destruirlo. Tal vez algún día. Tal vez…

Se podría llegar a la estratósfera en un globo.
Hemos visto muchas veces en internet que alguien soltó un globo y le agregó una pequeña cámara para tomar una foto en lo más alto de la atmósfera y apreciar la curvatura de la Tierra. Pero que una persona pueda viajar hasta ahí con algún tipo de globo para las alturas ya es más complicado. La estratósfera comienza a los diez kilómetros, aproximadamente, y ahí no hay mucho aire para respirar. Pero ese sería solo uno de los problemas. Para resumir diría que se puede pero solo si se lleva el equipo apropiado.

En el espacio tu cuerpo se expandirá al punto de sufrir dolores y hacerte más alto de manera irreversible.
En la ausencia de gravedad, todos los espacios entre cada vértebra de la columna son un poco mayores, pues no hay peso que los comprima. Cuando pasas una semana en el espacio tu cuerpo se estira. Pero no es algo permanente, apenas llegas a casa todo vuelve a la normalidad. Así que sí, puedes hacerte un poco más alto e incluso te puede llegar a doler la columna, pero no es algo irreversible. De hecho los trajes espaciales, que son hechos a la medida, se diseñan tomando este detalle en cuenta: un astronauta de estatura promedio puede estirarse hasta unos cinco centímetros en el espacio.

Las bacterias se multiplican diez veces más rápido en el espacio.
Esto lo he oído muchas veces, pero no es cierto. En las naves espaciales estamos muy atentos a los niveles de contaminación y continuamente tomamos y analizamos muestras, y hemos descubierto que algunas bacterias mutan de forma distinta a como lo hacen en la Tierra porque los niveles de radiación son distintos, pero no se reproducen más rápido.

 


Imagen inicial: NASA / Pixabay.

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