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Investigaciones relevantes han encontrado que no hay relación entre la inteligencia o el grado educativo y la creencia en fenómenos más allá de lo racional. Muchas veces es la manifestación de otro aspecto de la actividad psíquica: la intuición.
Buen tema para el Día Nacional de lo Paranormal en Estados Unidos.

En el Día Nacional de lo Paranormal (en EE.UU.) consideramos una percepción general sobre quienes creen que es bueno revisar.

María Magdalena Ziegler

(Mayo 3, 2018). No, no lo son. Al menos es lo que han demostrado algunos estudios científicos, comprobando que la inteligencia tiene realmente poco que ver con la creencia en lo paranormal.

Todos recordamos el guapo Sam en Ghost (1990), cuando éste procuraba que la alocada Oda Mae le ayudara a comunicarse con su dulce esposa Molly después de que éste muriera. Y aunque en esta película cargada de actividad paranormal ésta no produce temor, filmes como Poltergeist (1982) o The Shining (1980) destacan por presentar a los entes paranormales como la encarnación del mal.


¿Quién no ha visto un episodio de la serie Encuentros Paranormales en Discovery Channel o de otras similares? Probablemente todos, al menos para matar la curiosidad. Lo cierto es que los fantasmas, espíritus y demás entes de la dimensión paranormal son parte fundamental de las leyendas urbanas y de los cuentos folklóricos en todo el mundo. Entonces ¿acaso creer en ellos es signo de no ser tan inteligentes como debiéramos?

Ciertamente, a partir de un estudio realizado en la Universidad de Chicago, los psicólogos David Gallo y Stephen Grey han concluido que “quienes creen en la parapsicología son algo peores en pensamiento analítico que aquellos que desconfían de la existencia de lo paranormal.”

Pero no nos equivoquemos. Esto no significa que los creyentes en fantasmas son menos inteligentes. En realidad, sólo quiere decir que la inclinación hacia lo paranormal es un signo de que una persona ha desarrollado más otros tipos de pensamiento. De hecho, de acuerdo con el estudio de Gallo y Grey, el nivel educativo tiene poco que ver con la creencia en mediums o espíritus.

Gallo, particularmente, se ha especializado en el estudio de los procesos metacognitivos y no-conscientes. Esto le ayudó, en su colaboración con Grey, a determinar que personas de diferentes niveles educativos pueden presentar las mismas distorsiones en la memoria, siendo la única diferencia significativa sus niveles de desarrollo del pensamiento analítico.

Lo más curioso del resultado de este estudio es que los creyentes en lo paranormal resultaron también estar más complacidos con su vida. Para Gallo y Grey, esto podría explicarse porque procesan la información de manera más intuitiva que analítica.

De acuerdo con los resultados de una encuesta Gallup de 2005, en los Estados Unidos, 41% de las personas cree en algún tipo de actividad extrasensorial, 37% cree que las casas pueden estar embrujadas, 32% está convencida de que fantasmas o espíritus de los muertos pueden regresar en ciertas situaciones y lugares, un 21% asume que puede comunicarse mentalmente con alguien que ha muerto e incluso un 21% cree firmemente en las brujas. No en vano la ciudad de Salem, Massachusetts, es uno de los destinos turísticos más solicitados por quienes creen en las señoras de las escobas voladoras.

Lo anterior se traduce en cerca de un tercio de la población abrazando alguna creencia en lo paranormal. Para Gallo y Grey, las diferencias cognitivas explicarían esto. El modo como las personas procesan la información sobre el mundo que les rodea  contribuiría a la creación de creencias psíquicas.

De este modo, quienes poseen una capacidad analítica elevada tienden a ser mucho más escépticos en referencia a lo paranormal. Mientras que quienes poseen una capacidad intuitiva amplia no sólo tienden a desarrollar creencias en lo paranormal, sino que además dicen sentirse más felices.

La creencia en lo paranormal ciertamente pareciera estar vinculada a aquello que no puede explicarse científicamente o analíticamente. Sin embargo, descartar las creencias en lo paranormal como supercherías o supersticiones absurdas es desestimar una de las vías más importantes que posee nuestra mente para relacionarse con el mundo circundante:  la intuición.

¿Creencia o necesidad de creer?

Sin embargo, Helena Matute, de la Universidad de Deusto, ha concluido que las personas que creen en los fenómenos paranormales tienen una necesidad de creer que les inclina hacia estos, prefiriendo siempre información que confirme sus intuiciones. Consecuentemente, esto los haría más susceptibles al consumo y aceptación de información poco confiable relativa a este tipo de eventos.

En todo caso, para Matute, es claro que las llamadas supersticiones ayudan a las personas a lidiar con la incertidumbre y lo desconocido. Esto les brindaría una ventaja notable en este tipo de situaciones con relación a las personas más escépticas y analíticas.

Son muchos los que creen que lugares emblemáticos como el Hotel Roseevelt en Los Angeles o el campo de Gettysburg en Pensilvania tienen una intensa actividad paranormal. Pero además, los residentes de Savannah y Charleston se enorgullecen de la intensa actividad paranormal con abolengo histórico de sus ciudades. Para ellos es parte de su cotidianidad y no lo consideran nada estrafalario ni absurdo.

Así pues, lejos de considerar una tontería la creencia en lo paranormal, deberíamos preguntarnos cómo cada quien se relaciona con su entorno para enfrentar su realidad y sus problemas. Si creer en fantasmas nos trae un poco más de felicidad, pues bienvenidos a casa.


Imágenes de Pixabay.com.
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