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Índice: 35%. Hay hasta ahora más evidencias de su origen ruso que de su supuesta orquestación desde el Kremlin o, en todo caso, iniciativa global que involucra a Vladimir Putin.

Desde mediados de 2016, bajo la Administración Obama, ya se hablaba de participación rusa en las filtraciones de documentos en el partido demócrata y el Comando de Campaña de Hillary Clinton, así como la primera gran ola de noticias falsas. Luego de una profusa investigación, el Fiscal Robert Muller presentó importantes resultados: el hacking, trolling y difusión-amplificación de fake news fue un proceso menos espontáneo y amateur de lo que se pensó al principio.

Llamado el Proyecto Laktha, involucró a miles de individuos, así como compleja planificación y ejecución desde la República rusa.  No obstante, la ligazón de Laktha y de la empresa que la ejecutó con las altas esferas gubernamentales está por verse. ¿Cuán alto llegan los vínculos del proyecto con funcionarios rusos? ¿Está involucrado Vladimir Putin, sus operadores de confianza y hasta qué punto?

Éste es un tema muy amplio, un trabajo en progreso. Pero empecemos con un extractos de un artículo de El País de España.

«Así funcionaba la fábrica rusa de las noticias falsas

(Extractos) “Cuentas religiosas falsas, activistas engañados, partidos suplantados… Los documentos del FBI revelan los entresijos de la operación diseñada desde Rusia para interferir en las presidenciales de EE.UU.

De un artículo de opinión de Univision: “[El 20 de febrero de 2018] Nicolás Maduro presentó el petro. El evento no fue exactamente un ICO, como llaman a la “Initial Coin Offering” u “Oferta Inicial de la Moneda” porque el petro no es una criptomoneda como Bitcoin o Ethereum. De hecho, el régimen madurista iba a desarrollarla bajo tecnología Ethereum, pero inesperadamente cambió (sobre todo por objeciones del propio creador y director de la plataforma). Eligieron NEM, creada en Japón hace casi tres años y más abierta que la anterior. “El petro, de acuerdo con sus características, parece más una simple moneda virtual que una criptomoneda propiamente dicha. Es emitida por un Estado y no por la minería colectiva de un grupo de individuos anónimos. Está centralizada por una superintendencia del régimen venezolano. Además, no tiene un valor intrínseco determinado por el mercado libre, sino que está respaldado por petróleo (hablando de minar) debajo de la tierra. Es decir, su valor en dólares (por citar una moneda) no depende de la oferta y demanda sino del valor de mercado de un barril. Vale decir que los venezolanos no pueden comprar petros en bolívares, moneda vetada en estas transacciones.

Al final de la jornada de “preventa” Maduro dijo que el petro había levantado $735 millones. Casi una semana después afirmó que las pre-compras alcanzaban $mil millones en unas 171.015 ofertas (40,8% de ellas en dólares). También se refirió que “Noruega, Dinamarca, Brasil, Vietnam, Polonia y otros” estaban interesados en recibir petros a cambio de productos y servicios transados con el país suramericano. “Más allá de la propaganda “Los análisis de expertos y los reportes de medios independientes no son tan optimistas.

Es obvio que el petro se creó como reacción a las sanciones impuestas por Estados Unidos, la Unión Europea y una docena de países por violaciones de DD.HH. y estrangulamiento de la democracia. También se percibe la voluntad de levantar fondos sin garantías que se necesitan desesperadamente en un ambiente de hiperinflación y quiebra masiva. La moneda, pues, tiene como objetivo compensar el colapso del bolívar, la escasez de divisas duras en el Tesoro Nacional venezolano y el cerco que la justicia internacional está ejerciendo contra un estado considerado cada día más “forajido”.

Pero vamos por partes. Hay desacuerdos sobre las cantidades: “Según el experto chileno en criptoeconomía Julio Cruces y con base en los registros de las transacciones, durante el primer día de preventa el petro solo logró órdenes de compra por poco más de 165 millones de dólares, cifra bastante alejada de los 735 millones que adujo en la noche de este 20 de febrero el mandatario nacional.”

Más Información

“El FBI ya había determinado que desde el número 55 de la calle Savushkina, en un moderno centro de negocios de San Petersburgo, Kaverzina y un oscuro grupo de conspiradores dirigían desde 2014 la gran máquina de las fake news (bulos). La punta de lanza de la injerencia electoral rusa que investiga el fiscal especial, Robert Mueller, y que tiene contra las cuerdas a la Casa Blanca.

No se sabe si alguien de dentro ayudó al FBI. Tampoco ha quedado demostrado que el operativo actuase a las órdenes del Kremlin. Pero a nadie se le escapa que el entramado tenía un objetivo político largamente acariciado por Vladímir Putin. “Emprendieron una guerra de información destinada a generar desconfianza hacia los candidatos y el sistema democrático”. Así lo sostiene el Departamento de Justicia de EE UU y así lo cree la propia Casa Blanca, donde hasta la fecha solo una persona se ha mostrado renuente a aceptarlo: el presidente.

(…)  La organización, bautizada como Proyecto Lakhta, tenía un presupuesto mensual de 1,25 millones de dólares y, aunque sus operaciones abarcaban a la propia Rusia, a medida que se acercaron las elecciones de noviembre de 2016 se centraron en Estados Unidos.

Su mecánica era sencilla. Ochenta personas se dedicaban día y noche desde Rusia a sembrar la cizaña. No había muchos disimulos. El operativo, siempre según la versión del FBI, apoyaba al entonces candidato Trump y atacaba a sus rivales Ted Cruz y Marco Rubio. Al mismo tiempo, denigraba a Clinton y ensalzaba a su adversario Bernie Sanders. “La orden era usar cualquier oportunidad para criticar a la candidata demócrata y a todo el resto, excepto a Trump y Sanders”, resume el escrito de la fiscalía.

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Artículo completo de El País 

ANÁLISIS

QUÉ: Relación entre el Proyecto Laktha ruso con las máximas autoridades rusas, incluyendo Vladimir Putin.
INVOLUCRADOS: Putin y su gobierno; miembros del Proyecto Laktha; Fiscal Robert Muller; Donald Trump y su gobierno; medios de comunicación estadounidenses; agencias de inteligencia; gobierno de EE.UU., usuarios de internet y especialmente social media.
CUÁNDO: Desde el segundo semestre de 2016. Evento relevante más reciente: el 17 de febrero de 2018 el Fiscal Robert Muller develó los detalles de la campaña de noticias falsas rusa, el Proyecto Laktha y otros importantes hallazgos al respecto.
DÓNDE: Rusia y EE.UU.

QUIÉN LO DICE (FUENTES): Medios internacionales. Agenciasde inteligencia. Gobierno estadounidense.
PERSPECTIVAS DE TIEMPO:
En curso.

DE INTERÉS PARA: EE.UU., mundo libre.

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