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La lucha por dominar la desinformación es una de laboratorios y “tropas” comunicacionales vs ciudadanos independientes. De una forma u otra, es la ciudadanía la que recibe un vendaval de información problemática como resultado.

Todo esto en el marco de la aceptación del presidente de la AN de asumir la presidencia interina de Venezuela.

Fernando Nunez-Noda

(Enero 11, 2019). Es posible que en Venezuela ocurra algo parecido a Brasil: la desinformación oficialista viene de laboratorios y ciudadanos pagados por el régimen; mientras las noticias falsas opositoras son más un trabajo “freelance” de ciudadanos autogestionados. Un extracto:

Un estudio [de El País de España] encontró una altísima participación de los seguidores de Bolsonaro en estas redes, que superaron en alcance e influencia a la gran prensa. Sin embargo, estas redes son informales y autogerenciadas, con lazos y fuentes del comando del candidato ultraconservador, pero no necesariamente un apéndice de su organización. Quien sí lo tuvo fue su rival Fernando Haddad, un procedimiento estándar de los regímenes del Foro de Sao Paulo: laboratorios y estructuras muy organizadas e incluso financiadas por los gobiernos. Pero en este caso el alcance de Whatsapp superó el de las maquinarias: 80% de los seguidores de Bolsonaro usa el sistema de mensajería de Facebook; los de Haddad solo 59%.

La oposición es más activa en redes sociales y de mensajería. Los chavistas, por supuesto, participan en la “guerra de ideas” institucionalmente, con equipos descentralizados llamados alguna vez “guerrilleros comunicacionales”, que de paso están financiados con dinero público dado que estas personas tienen cargos públicos, pero ocupan su tiempo en labores partidistas.

Según el más reciente reporte “We are Social” de Hootsuite (2018), Whatsapp tiene +1.300 millones de usuarios y domina el uso de mensajería en 128 países, con el Tercer Mundo casi por entero. En América Latina, desde México hasta Argentina, es la aplicación de mensajería. Extrapolando estadísticas de diversas fuentes, una buena estimación es que al menos 70% de los usuarios venezolanos de internet usa Whatsapp. Es nos deja con que Venezuela tiene una población de usuarios de la herramienta de mensajería cercana a 12 millones.

Apelando a los porcentajes del estudio del Instituto Tecnológico de Massachusetts según el cual las noticias falsas tienen 70% más probabilidad de ser compartidas que las ciertas, podríamos especular que el Whatsapp en Venezuela, a una tasa de 3 mensajes diarios por usuario (estimación conservadora), podría tener un flujo de unas 25 millones de noticias falsas, medias verdades o erróneas, al día. ¿Nos sorprende el grado de desinformación que se pasea por estas calles digitales?

Desinformación del chavismo

En un artículo de hace un mes, citamos un estudio de la investigadora Iria Puyosa en el que se afirma que el chavismo “crea cuentas de falsos opositores para dividir a sus rivales”.

Señala que:

Una de las principales estrategias es lo que ella llama el ‘secuestro de etiquetas de la oposición’ e ‘interferencia en los flujos de conversación de las diversas comunidades de opositores’. (…) Una de las principales líneas de acción de la máquina de propaganda del gobierno venezolano es la creación de cuentas, por supuesto anónimas, en donde el usuario se hace pasar por un opositor radical.

Nada más fácil que colarse en un grupo de resistencia, de oposición dura y hacerse pasar por un opositor radical. La estrategia es distribuir información falsa, como por ejemplo que hay rebeliones y disidencias importantes en los cuarteles o que el asistente del amigo del primo de un chofer de un importante diplomático se enteró de movimiento de aviones y buques de guerra estadounidenses en Panamá, prestos para la invasión de Venezuela. Los radicales son más ruidosos, contundentes y audaces en sus planteamientos. Para una audiencia hambrienta de desenlaces, es el emisor a escuchar y compartir.

Otras estrategias: proponer acciones inlogrables o absurdas, como marchar hasta Miraflores, rodear el palacio y no irse hasta que Maduro y su tren ejecutivo renuncie. En Venezuela el pensamiento mágico se exacerba muy fácilmente.

El actual presidente de la Asamblea Nacional, Juan Guaidó, por supuesto ha sido uno de los primeros y principales blancos de los laboratorios del chavismo. En este ejemplo, desmonta con sus propias palabras dos tuits con información falsa:

Una fuente es el programa de TV de Diosdado Cabello, de quien no puede esperarse nada bien intencionado para la oposición. La otra es un noticiero en línea, posiblemente haciendo eco de una “noticia” de laboratorio o la interpretación audaz de alguna declaración aislada. En todo caso los tuits tuvieron sendos desmentidos.

La matriz chavista de noticias falsas suele ser recurrente: rumores de renuncia; supuestas negociaciones secretas con EE. UU. y otras potencias; rebeliones militares inexistentes; extraños despegues de aviones en aeropuertos como La Carlota; movimientos militares en Panamá u otras zonas cercanas de supuestas fuerzas militares estadounidenses prestas a invadir.

La “guerra” de la opinión pública se gana comunicacionalmente y allí el régimen chavista tiene ventajas operativas y, sin duda, antiéticas por su permanente guerra sucia.

Las advertencias han rodado por Whatsapp y otras redes:

De hecho, Whatsapp se ha convertido en el principal vehículo de  noticias falsas en el mundo. No obstante, la mensajería y los social media son también vehículos para advertir sobre la desinformación, advertir a la comunidad y desmontar los bulos.

En el lado opositor

Menos planificada, con más emocionalidad que racionalidad la mayoría de las veces, la oposición es más variopinta y descentralizada en su distribución de noticias falsas. Sin duda hay laboratorios… de organizaciones políticas, de gobiernos enemigos del chavismo y de grupos independientes. Pero me atrevería a decir que la mayoría de las noticias falsas se distribuyen por error, creyéndolas porque “ayudan a la causa”.

Dada mi actividad como editor de un sitio web de factchecking, luego de que había limpiado mi Whatsapp de fuentes poco confiables, debí inscribirme de nuevo en docenas de grupos de todo tipo. Unos pocos muy bien administrados, debo decir, con editores responsables que verifican las fuentes y la calidad noticiosa de lo que comparten, pero eso no llega ni a 10% del total. La mayoría reproduce cualquier cosa que parezca interesante.

Y hasta al mejor cazador se le escapa la liebre. Por ejemplo, Un tuitero muy popular en Twitter, suele tener poca paciencia para verificar lo que le llega, dado que dispara tuits con información que rápidamente se desmonta por falsa. Un ejemplo:

No hubo un solo movimiento relevante en los cuarteles, ninguna declaración oficial, ni vocero creíble que asomara tal inminente ruptura militar con la cúpula chavista. La recomendación es la misma: averiguar primero, publicar después. Pero las redes sociales, por el hecho de tener grandes audiencias y alta capacidad viral, propician una ansiedad por “dar el tubazo”.

Y ése es el día a día en las redes. Las razones para distribuir algo sin verificarlo son las más insólitas:

  • Así me llegó.
  • Lo encontré en Whatsapp (Facebook, Twitter, etc).
  • Me lo envía el primo de un sobrino del amigo del cuñado de…
  • Esto lo escuché en el automercado…
  • Lo publicaron en [cualquier-cosa-que-termine-en]VEN.

Por ejemplo, la administradora de un grupo publica una información de 2016 como si fuera de la semana en curso. Se lo digo en mensaje privado y me dice, con la simpatía venezolana, como si hiciéramos un pacto: “Dejémosla así… porque ayuda a la causa”. Hmmm, a los pocos minutos fue desmentida por otro y en público.

Vale decir que otras fuentes no intencionadas de noticias falsas son los sitios satíricos como El Chigüire Bipolar, cuya magnífica imitación de noticias e incluso de primeras páginas de periódicos son objetos virales que miles de usuarios toman como ciertos. No es culpa del Chigüire, sino de quien le da retuit.

El Presidente de la AN dijo unas palabras en el Cabildo Abierto que han sido interpretados de formas muy distintas por opositores. Unos reclaman que no asumió la Presidencia interina ante un vacío de poder; otros leyeron entre líneas que sí. No se basen en lo dicho en el Cabildo, sino en los tuits posteriores. Allí hay afirmaciones mucho más concretas.

En todo caso, los hechos hablarán por sí solos y las noticias falsas dirán lo contrario, como siempre.

Este evento post 10E será, sin duda, caldo de cultivo para todo tipo de teorías conspiratorias y desinformación en general. 

P.D. A continuación dejamos algunos enlaces de importancia sobre controversias relativas al 10E.


Imagen inicial: VK.

Expediente

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