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De acuerdo con los datos confiables, el “sabotaje” o “saboteo*” eléctrico es una matriz de opinión, una fabricación y un chivo expiatorio para culpar a la oposición de un problema que es potestad exclusiva del gobierno nacional. Es decir, una excusa para esconder un gravísimo problema de ineficiencia y desinversión en la gestión eléctrica venezolana.

(Mayo 11, 2018). A la hora de explicar las fallas en el sistema eléctrico venezolano, las autoridades de ese país han recurrido en varias ocasiones al saboteo* como explicación. A finales de abril, en un acto en El Vigía (estado Mérida), el presidente Nicolás Maduro volvió a tocar el tema y denunció que “la derecha” seguía saboteando el sistema eléctrico.

La última denuncia en este sentido por parte de las autoridades es todavía más reciente, pues esta misma semana el gobernador del estado Zulia, Omar Prieto, aseguró investigaban las “acciones de sabotaje” al sistema eléctrico en Cabimas (ocurrió una explosión en una subestación), que el martes afectó el servicio en esa ciudad. Algunos sectores, como Valle Frío, pasaron hasta cuarenta horas sin luz.

Incluso acusó al dirigente opositor Juan Pablo Guanipa de estar detrás de estas acciones de saboteo. Guanipa le contestó en su cuenta de Twitter @JuanPGuanipa:

El ministro de Energía Eléctrica, Luis Motta Domínguez, aseguró que la explosión de la subestación Centro en Cabimas había sido obra de un sabotaje por parte de dos personas y que uno de los autores era un ex empleado de Corpoelec. “Ya es la séptima subestación que incendian”, dijo.

Sin embargo, los propios trabajadores salieron al paso y desmintieron al ministro. Aseguran que las subestaciones eléctricas dejaron de ser custodiadas por la Guardia Nacional, por lo que son objeto de frecuentes hurtos, según denunció el presidente de la Federación de Trabajadores Eléctricos (Fretraelec), Ángel Navas.

Jairo Marín, quien trabaja en la subestación Centro (donde ocurrió la explosión), aseguró que además no se han cumplido las rutinas de mantenimiento, por lo que la planta genera “cero megavatios” desde hace dos semanas. También explicó que el sistema eléctrico se ha visto muy golpeado por la renuncia de trabajadores, asegurando que a escala nacional se han marchado 15 mil empleados, y que existe “una paralización progresiva del sector”.

Cuando en marzo Motta Domínguez explicaba los frecuentes apagones en los estados Táchira, Mérida y Barinas por el bajo nivel de las aguas en la presa La Vueltosa, fue desmentido por el periodista Gustavo Azócar, quien aseguró que el nivel de agua era óptima en esta presa y que los apagones se debían a la falta de mantenimiento en las subestaciones y a la renuncia masiva de trabajadores de Corpoelec: los mismos argumentos que los trabajadores de la empresa repetirían dos meses después.

También algunos expertos en la materia, como Alejandro López-González apuntan a razones similares. Él habla de mala gestión, falta de inversión y pérdida de capital humano.

Un trabajo de El Pitazo titulado “Aseguran que falta de mantenimiento y no el sabotaje atenta contra el sector eléctrico nacional” señala:

Para el exdirectivo de la electricidad de Caracas, el ingeniero Miguel Lara, “el argumento del saboteo es una excusa que el Gobierno usa para tapar el desastre en el que está el sector eléctrico de Venezuela. Un conductor de aterramiento roto, sea por cortadura o fatiga, no ocasiona ni sobrecarga ni explosión del equipo, solo desbalances de tensión o voltaje”.

 

Dijo a El Pitazo que “así como ha pasado en otros ministerios, el Gobierno ha sacado de las empresas eléctricas al personal calificado y lo ha sustituido por técnicos sin la suficiente preparación y solo se toma en cuenta la fidelidad política y no la experticia técnica”.

 

Comenta que los planes de mantenimiento en las instalaciones eléctricas del país “están paralizados y en 20 años no ha habido expansión de la capacidad de generación, sino remiendos y reparaciones parciales. Obviamente el tema corrupción ha estado presente. Mucho del dinero que se asignó a los bolichicos de Derwick no se usó en mejoras del sector eléctrico”.

 

Advierte que “los apagones en la Gran Caracas serán frecuentes, tanto o más que los que se dan en otros estados del país, pues en la subestación Santa Teresa 3 hay problemas de mantenimiento, según nos lo han informado algunas personas que ahí laboran. Los sueldos son muy bajos y las condiciones de trabajo muy precarias, además de que no cuentan con equipos para hacer las reparaciones que demanden los equipos”.

 

Sentencia que “el Ministro Motta no tiene otra excusa sino la del sabotaje cuando lo que hay es un enorme déficit de generación de energía en el país y fallas en la infraestructura del sistema interconectado nacional. Los equipos que hay están siendo canibalizados, se usan para remendar, y de mala forma, a los que fallan”.

Otro análisis interesante se publicó en El Mundo:

En el Centro de Estudios Latinoamericanos de la Universidad Metropolitana (CELAUP) promovemos una serie de foros y conferencias, con apoyo de COENER para analizar aspectos resaltantes de la crisis nacional y formular posibles soluciones. Como resultado de esas actividades señalamos en artículo anterior las circunstancias que revelan el casi  colapso de PDVSA.

 

Los planes de generación se paralizaron entre 1999 y 2000 y ya para el 2006, a pesar de su caída,  la demanda máxima había superado la capacidad de generación disponible, ocasionando un déficit que explica, en gran medida las frecuentes fallas de suministro del servicio eléctrico. Las fallas en el sistema de trasmisión y distribución son notorias por ineficiente mantenimiento de la infraestructura y la proliferación de conexiones ilegales. Más del 75% de los transformadores de distribución y circuitos de alimentación están operando con sobre carga, lo que causa los frecuentes cortes en el servicio.

 

No hay mantenimiento predictivo, ni inventario actualizado de partes y piezas de repuesto. La atención a las fallas se dificulta por la falta de herramientas y medios de transporte y porque los talleres de reparación carecen de condiciones operativas, ello explica las deficiencias en el alumbrado eléctrico público y en la atención a los reclamos de los usuarios. La comercialización y atención al usuario revela la misma caótica situación, con una cobranza efectiva inferior al 70% del servicio facturado –los organismos públicos son morosos o no pagan el servicio-. Las  conexiones ilegales superan el 40% de la energía generada. Todo lo cual, aunado a la opacidad y corrupción en el manejo de los recursos, explica la precaria situación financiera y pesada carga de pasivos del sector.

Incluso medios y agencias de noticias internacionales ponen en tela de juicio tal “sabotaje” como muestra el titular de esta noticia de la Agencia EFE, que pone entre comillas la palabra de marras para acentuar lo cuestionada que está (clic en la noticia si quiere leerla):

Otros medios, como 20 Minutos de España, son más cautos con el carácter nunca comprobado del “sabotaje”:

Nuestra validación

El saboteo ha sido uno de los argumentos más frecuentes por parte de las autoridades para explicar las fallas en el sistema eléctrico venezolano. Sin embargo, tanto algunos expertos, periodistas que cubren la fuente y los propios trabajadores apuntan más bien a la falta de mantenimiento, mala gestión y pérdida de personal.

Al revisar las noticias referidas al “sabotaje o saboteo eléctrico” encontramos que fundamentalmente vienen de fuentes oficialistas en bloques bien coordinados desde agencias, instituciones y emisores del régimen venezolano, para acentuar la matriz de opinión. 

Pero surgen preguntas: ¿Cómo es posible que no se hayan podido evitar estos actos de sabotaje luego de casi 20 años de gestión? ¿No controla el régimen las Fuerzas Armadas para resguardar adecuadamente las instalaciones eléctricas de Venezuela? ¿No se han podido poner en práctica blindajes, protecciones y sistemas de backup en tanto tiempo y con los ingresos más fabulosos que país alguno de Latinoamérica ha tenido en las últimas dos décadas?

Para VerifiKado los “sabotajes” son fabricaciones, chivos expiatorios para culpar a la oposición de un problema que es potestad exclusiva del gobierno nacional. De modo que damos el “saboteo eléctrico” como falso, una excusa para esconder un gravísimo problema de ineficiencia y desinversión en la gestión eléctrica venezolana.

REFERENCIAS


Sobre la palabra “saboteo” nos acogemos a la explicación que da la página ElCastellano.org:
La palabra tradicionalmente empleada es sabotaje, asimismo la consignada en el Diccionario de la Academia desde 1936, proveniente del francés sabotage. Esta palabra se empleaba por lo menos veinte años antes de su aparición en el Diccionario, a juzgar por los casos documentados en el Corpus Diacrónico del Español (CORDE) de la Real Academia. El término saboteo no ha sido acogido en los diccionarios, pero su uso se observa en todo el ámbito hispanohablante, aunque no en todas las regiones con la misma frecuencia. Se encuentra igualmente documentado en el CORDE con citas que datan de 1981 en adelante. Es posible que se asiente definitivamente y en su debido momento se incorpore al Diccionario, o, por el contrario, que deje de emplearse por innecesaria. Parece que el hablante la asocia con la acción y efecto de sabotear por analogía con otros sustantivos en -teo definidos como acciones de verbos terminados en -tear, entre otros: boicotear, boicoteo; aletear, aleteo; coquetear, coqueteo; escamotear, escamoteo; regatear, regateo.

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