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75%. Hay agitación y acciones aisladas de protesta y sublevación, pero no en la dirección de un Golpe de Estado, sino más bien de una «implosión» de las FF.AA. dada la crisis económica y social general del país. Y si hay «ruido de sables» es más probable que en vez de blandirlos contra el Estado los vendan. Le damos K verde con tendencia al alza porque consideramos que el deterioro aumenta.

(Mayo 30, 2018). La reconocida periodista de la fuente militar en Venezuela, Sebastiana Barráez, afirmó en una reciente entrevista que “una gran tormenta” estaba agitando a la Fuerza Armada venezolana,  fracturada desde la convocatoria y elección de la Asamblea Constituyente y desconfiada ante el llamado a unas elecciones presidenciales (realizadas el pasado 20 de mayo) poco transparentes y desconocidas por casi la totalidad de los principales países democráticos del mundo.

 

Justo el día anterior a esta entrevista, Maduro había denunciado otra vez la organización de un golpe de Estado en su contra:

La denuncia de Barráez no es nueva, y ya el Nuevo Herald había publicado en enero un reportaje sobre cómo los militares y policías perdían la fe en Maduro por la dura crisis que atraviesa el país.

De esa presión en la FANB también habló otra experta en la materia, Rocío San Miguel, presidente del Control Ciudadano para la Seguridad, la Defensa y la Fuerza Armada Nacional:

Por primera vez, en 6 años, incluyo en mis escenarios “Coup D’etat”, no con alta probabilidad pero si como una variable en aumento sostenido. Y no necesariamente violento, sino como producto de un acuerdo del chavismo militar en la FANB.

Tradicionalmente se ha visto a los miliatres como al principal sostén del régimen de Nicolás Maduro, y eso se evidenció durante el período de fuertes protestas que tuvieron lugar entre abril y julio del año pasado, cuando más de 120 muertos no bastaron para producir ningún quiebre en las filas castrenses, que siempre se mantuvieron fieles al régimen. Pero esa fidelidad, afirma Barráez, pudiera estar resquebrajándose. ¿Qué hay de cierto en sus afirmaciones?

La convocatoria a una Asamblea Constituyente, que no fue aprobada por el electorado venezolano (80% del cual la rechazaba, según todas las encuestas reconocidas), parece no haber caído del todo bien en las Fuerzas Armadas, como evidenciaron los extraños cambios que Maduro debió realizar en las vísperas de su elección, cuando a destiempo y a puertas cerradas debió cambiar todo el alto mando militar en junio del año pasado.

Poco antes había renunciado el mayor general Alexis Ramírez Codena, secretario del Consejo de Defensa de la Nación, porque abiertamente dijo no estar de acuerdo con esa convocatoria a una Asamblea Constituyente.

A pesar de todo, la Constituyente se instaló a principios de agosto y nunca se volvió a hablar de un quiebre militar de importancia, solo pequeñas escaramuzas como la toma del parque de armas de un fuerte militar por parte de un grupo liderado por el capitán Juan Caguaripano o el famoso vuelo del policía Óscar Pérez en un helicóptero robado.

Caguaripano está hoy detenido y Óscar Pérez fue probablemente ejecutado en medio de una confusa operación, pero la purga sigue en las Fuerzas Armadas, lo que es un indicador importante de descontento dentro de sus filas.

Barráez afirma que en las cárceles militares hay hoy cerca de cien funcionarios militares detenidos, pero en la última semana ha habido detención de oficiales de los cuatro componentes (Ejército, Aviación, Armada y Guardia Nacional).

Nuestra validación

Generalmente cuando los rumores de golpe de multiplican suele ser un indicador de que no habrá golpe alguno:


VerifiKAdo
Si hay rumor de golpe quiere decir que no habrá golpe
No se preocupe que si, en efecto ocurre un golpe de verdad, los difusores de rumores serán los últimos en enterarse.


Pero lo que pareciera estar en movimiento en Venezuela no es un golpe de Estado tradicional sino, como dice Barráez, algo más serio: la “implosión” de una Fuerza Armada que hace aguas por la fuerte crisis económica. El sueldo de los generales ha sido quintuplicado desde diciembre y aún así no alcanza para mitigar los efectos de la crisis y el Instituto Social de la FANB no es capaz de mantener el suministro de medicamentos para tratar enfermedades prolongadas. Y la situación es mucho más grave en los rangos medios, por no hablar de la tropa. Y llama la atención sobre otro punto: hay muchos militares detenidos por robo de armas, pero no para  estructurar una rebelión sino para venderlas y así poder paliar la crisis.

Así las cosas, es muy difícil anticipar el comportamiento de una Fuerza Armada desmantelada y descontenta. No parece que se estuviera fraguando un golpe de Estado tradicional (aunque de los golpes de Estado nadie sabe nada con certeza hasta que ocurren), pero las condiciones del país y de su Fuerza Armada son tan paupérrimas que se ha creado el caldo de cultivo ideal para cualquier tipo de insurrección.

 


Imagen principal: VK.

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