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El chavismo logró mayoría de votos en las elecciones municipales pero no fueron unos comicios normales. Se caracterizaron por una abstención mayor de alrededor de 85%, candidatos de oposición inhabilitados, un CNE afín al chavismo que no ha renovado sus autoridades, ausencia de observación electoral independiente y una oposición más desunida que nunca. Solo en un país sin democracia se consideran válidas unas elecciones en este contexto.

Fernando Núñez-Noda

(Diciembre, 2018). «Dios está en los detalles», dice el dicho popular. Si bien es cierto que los hechos hablan por sí solos, es a través de palabras y otros contenidos como estos eventos entran a la mente colectiva. En prensa y, sobre todo, en medios sociales, no solo el contenido es el mensaje. Ocurre que, en general, la forma es el mensaje.

El domingo 9 de diciembre hubo elecciones municipales en Venezuela, para elegir 2.459 concejales en 335 municipios. El «oficialismo», como es llamada la coalición gobernante, logró una mayoría con 142 concejales elegidos, un 91% según las primeras cifras emanadas por el Consejo Nacional Electoral.

En un país democrático, con instituciones independientes, este resultado sería tomado por su «valor nominal», es decir, como un triunfo del oficialismo. Pero ¿lo es en el sentido democrático, del debido proceso y de los estándares institucionales de los países con mayor índice de democracia?

¿Qué dicen los «ganadores»?

La agencia del gobierno ruso RT, aliada del régimen venezolano, reseña el evento de esta forma

Dicho así, suena como un resonante éxito, con cerca de «20 millones de votantes» convocados por una autoridad electoral confiada por la población. Aquí tienen otras reseñas de medios alineados con el chavismo:

¿Qué dicen los otros?

La otra visión es, probablemente, más precisa porque no esconde realidades muy patentes en el ambiente político venezolano:

Confianza. El CNE anunció una abstención de 27%, pero ese organismo está en manos del oficialismo y ha convalidado todas las transgresiones de los reglamentos para beneficiar al chavismo. En una artículo de mayo pasado damos un panorama del CNE que enumera esas irregularidades y desconfianzas:

¿Son confiables las cifras del CNE?

No es el sistema electoral per se, es el CNE que no cumple la ley y manipula las cifras bajo una capa de opacidad pública. Las discrepancias de casi todos los observadores y medios independientes, las violaciones de la ley durante el proceso y la politización del ente comicial, hacen que las cifras que produce sean fuente de la mayor desconfianza.

La Conferencia Episcopal Venezolana declaró, en un comunicado oficial, que “Las acciones de poder y dominio que el Gobierno ejerce en los distintos poderes no dan garantía de imparcialidad y verdad en estas elecciones”.

Abstención. El CNE anunció una abstención (redondeada) de 73%, pero ese organismo está en manos del oficialismo y ha convalidado todas las transgresiones de los reglamentos para beneficiar al chavismo. A las 6pm del día de ayer la empresa Meganálisis difundió los resultados de un exit poll que, luego cruzado con otras cifras y opiniones expertas, ofrece un panorama mucho más crítico y, muy probablemente, cierto: 89% (redondeado).

Pero supongamos que ninguna de las dos cifras es correcta, porque una reduce más de la cuenta y la otra aumenta. Bien, hagamos un promedio simple entre ambas: 81%, un escándalos en cualquier contexto porque revela que no solo se abstuvo la oposición sino el mismo chavismo.

Observación internacional. Ni el CNE ni el régimen de Nicolás Maduro permiten observación internacional que no sea afín al chavismo.

Debido proceso. El CNE tiene varios años de mora con la renovación de autoridades que exige la Ley y, de paso, ha inhabilitado a gran a cantidad de candidatos a todas las elecciones que se han dado hasta ahora.

Oposición dividida. Pero no todo viene del oficialismo. La oposición misma no se halla en su mejor momento. Dividida y enfrentada, con algunos liderazgos en alianza no tan secreta con el chavismo, han logrado espantar a muchos seguidores que no se van al chavismo, pero se desmovilizan. Esto también alimentó la abstención.

Clientelismo. No hay duda que el chavismo tiene sus seguidores, que votan por convicción, pero a la luz de las evidencias es muy probable que otros muchos lo hagan para recibir ciertos beneficios. Algo claramente ilegal porque equivale a compra de votos. Por ejemplo, las Cajas Clap, unos paquetes de comida que el régimen le da a las personas que se registran en bases de datos no oficiales, portan el llamado «Carnet de la Patria» (un documento no oficial y partidista) y reclaman su caja de alimentos subsidiados y a veces gratuitos. El siguiente video de NTN24 da evidencias importantes:


Imagen inicial: VK.

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