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Una artículo de nuestro editor en Univision Noticias sobre “la caída y rebote de la prensa” en la confianza del público, en medio de un caos de noticias falsas, redes sociales disruptivas y un “Infocalipsis” que ha trastornado la industria y las audiencias. La buena noticia: la prensa está experimentando un “comeback” muy bienvenido.

Fernando Nunez-Noda
Publicado en Univision

(Junio 20, 2018). Leo el “ 2018 Edelman Trust Barometer”, un medidor de confianza del público en los medios y otras instituciones. Como dicen en mi tierra: no queda títere con cabeza.

El informe considera que desde 2012 hay una “Crisis de Liderazgo”, una acentuación de la desconfianza en todos los actores sociales, que se cuela en capas socioeconómicas e inclusos generaciones (baby boomers, Generación X, millenials y postmillenials).

La encuesta divide a los participantes en dos grupos: el Público Informado (niveles económico y educativo topes) y la Población General (el resto). Edelman estima que el Público Informado llega a un 15% de los ciudadanos y el otro el 85% respectivo.

La confianza o, mejor dicho, la desconfianza del público estadounidenes a las instituciones emblemáticas no difiere mucho entre ambas en la comparación entre 2017 y 2018. Las Organizaciones No Gubernamentales (ONG), perdieron 3% de confianza, en este caso se lo carga todo el Público Informado. El General siguió confiando en las ONG en la misma medida (53%). En Negocios se les va un punto en el Público Informado. El General confió igual al año anterior.

Ahora ¿Y los medios? Tan lejos como 1976 la prensa tenía su más alto nivel histórico de confianza: 72% según la famosa encuesta de Gallup que mide específicamente medios. Tres de cada cuatro estadounidenses en edad de consumir información periodística confiaba en Washington Post, CBS, BBC, las revistas al detal, estaciones de radio y TV locales.

Cuarenta años después, en 2016 año del Infocalipsis, la relación prensa-audiencia vio dos hitos por demás interesantes: a) La prensa tuvo su menor índice de confianza histórico (32% según Gallup) ese año, y b) Edelman detecta una “creciente inequidad en la confianza”, ello es, diferencias no solo entre el Público Informado y el General, sino entre grupos socieconómicos, raciales, de preferencias políticas y de estilos de vida. Léase: polarización y silos ideológicos.

De lo primero hemos hablado en esta columna, de lo segundo no tanto. La polarización ha echado raíces, la distancia entre extremos ideológicos se ha acrecentado. Donald Trump navegó ese río turbulento con su propia verdad y con ella ganó la presidencia. Es decir, sus seguidores le creyeron y aún le creen, incluso más que a los medios según una encuesta.

Trump enloqueció a Politifact y a quienes cubren la fuente política con un discurso la mitad de las veces portador de datos falsos o inverificables. Pero sus seguidores, sus votantes, se mantuvieron fieles. Los chavistas, en sus variadas formas, logran que su gente les crea, no importa cuán agudamente le fallen. Es una cuestión ideológica y emotiva que trasciende el “hecho”.

Por ese ascenso de la “ideologización de la verdad” desciende la confianza en la prensa, porque muchas corporaciones, grupos o marcas de medios masivos han asumido públicamente posturas políticas, quizá como nunca antes. La percepción de que “Fox es el canal de la derecha” y “MSNBC la de la izquierda” para nada ayuda a la prensa en general, porque es más difícil creerle a quien tiene una parcialidad política, aunque haga esfuerzos por mantener sus noticias apegadas a los hechos.

Así que es la prensa noticiosa la que recibe el peor castigo, porque es pública y se basa en hechos.

Si baja la confianza en la prensa, lógicamente aumenta en otros lares. Y allí es donde se fortalece la llamada “posverdad”: una “verdad” parcial, emocional, de grupo y de nicho. Algo que puede ser desde muy parecido a un hecho forense hasta un dogma, o la opinión de un líder.

La posverdad no se caracteriza por el tipo de falsedad que ofrece, sino por las emociones que la sostienen. Si fuera racional… sería prensa. Hay, por tanto, demasiada “verdad alternativa” o abiertamente “noticia falsa” allá afuera y hace falta el contrapeso, la referencia, el juez más imparcial posible.

Hasta 2016, la confianza en la prensa iba en picada, pero en 2017-18 ¡se detuvo! Para la investigación de Edelman: uno de cada cuatro dice confiar en la prensa. El índice se mantiene igual en 53% para el Público Informado y 43% para el General. No hubo cambios en el año. Buenas noticias y les diré porqué: La variación de 2017-2018 fue cero.

Y la de Gallup muestra un repunte de 32% en 2016 a 37% en 2017. En el tercer trimestre de este año tendremos la de 2018. No he visto pronósticos de alto perfil, pero me atrevo a anticipar que o mantiene su nivel o posiblemente agrega unos puntos que lo lleven a +40%.

La prensa recobra uno de sus más preciados valores: la credibilidad y confiabilidad del público. Pero eso sí, por gotas no chorros. Que no haya perdido en una encuesta y haya repuntado 5% en otra es un gran logro.

Continúe el artículo en Univision Noticias


Imagen inicial: FNN.

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