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La entrega 5 del Desmontaje de fake news del chavismo, publicado en La Patilla  en abril 5, 2019 trata dos tesis recurrentes en la narrativa del régimen de Nicolás Maduro: “el ataque electromagnético” y “el sabotaje cibernético”. Examinamos conceptos y evidencias. El resultado es que la respuesta más simple es la correcta.

La sección de desmontajes en La Patilla es producida por VerifiKado.

(Abril 6, 2019 – Fernando Nunez-Noda). A partir del 25 de marzo se reanudaron los apagones en Venezuela e, igual así, las excusas y acusaciones del régimen contra su enemigo emblemático (Estados Unidos) -en este caso- contradictorias entre sí: “Tras más de 24 horas del nuevo apagón que sufrió Venezuela, el segundo de gran magnitud en menos de dos meses, Nicolás Maduro colgó un comunicado en su cuenta en Twitter donde alega que el problema responde a un incendio “provocado” en El Guri, esto a pesar que el pasado lunes Delcy Rodríguez había atribuido el incidente a un “saboteo cibernético”. Según Maduro fue “un disparo de fusil”.

En este sentido (e ignorando la absurda de Maduro) el régimen (principalmente en boca de su Ministro de Información Jorge Rodríguez) se ha sofisticado: de causas zoológicas (iguanas, golondrinas, rabipelados) o de inocentes juguetes infantiles (papagayos), ha pasado a “ataques electromagnéticos”, es decir, el uso de ondas, señales o rayos de energía altamente cargadas de electrones para alterar o destruir equipo o software del sistema eléctrico.

Telesur incluso hizo una infografía:

Aporrea (un medio pro chavista con espacio crítico casi inexistente en el resto de la prensa oficialista) dice citar de Edward Snowden la explicación de cómo ocurren estos ataques, pero solo se limitan a mostrar un video de la película “Snowden” protagonizada por Joseph Gordon-Levitt y dirigida por Oliver Stone, gran artífice de teorías conspiratorias, afín al chavismo. También muestran una entrevista con Snowden que no se refiere al asunto en absoluto.

Es decir, el chavismo no ofreció ni una sola prueba concreta, solo datos relacionados que ponen en el tapete el tema pero no la relación con Venezuela.

Ahora ¿existen esos ataques electromagnéticos?

Sí existen, al menos en los planes de las superpotencias. Son producidos por “armas de Pulsos ElectroMagnéticos” (EMP en sus siglas en inglés) y se definen como “una emisión de energía electromagnética de alta intensidad en un breve período de tiempo”, por supuesto en este caso, apuntada a la infraestructura eléctrica y de datos de un país.

Un EMP es “en teoría, un ataque destinado a desconectar la energía, los aparatos electrónicos, las computadoras, los teléfonos celulares y, esencialmente, la infraestructura de la vida cotidiana moderna.” Es decir, tumbar el sistema de distribución de electricidad como lo afirma Jorge Rodríguez.

No obstante, el nombre completo es “armas nucleares de pulsos electromagnéticos”. Se requiere literalmente energía nuclear para generar tales golpes de altísimo impacto.

Una bomba nuclear de 1 megatón (relativamente pequeña) tendría que estar al menos a 50 km de distancia. Imposible no detectarla por el inmenso daño que haría a su paso. Además, tendría que estar dirigida a Guri como una especie de rayo, no de onda. Como esta última, destruiría también la infraestructura a su paso.

¿Es posible una EMP de baja energía? Teóricamente sí. “La tecnología EMP es potencialmente no letal, pero sigue siendo altamente destructiva. Un ataque con bomba electrónica dejaría los edificios en pie pero podría destruir parcialmente la infraestructura de datos.

“Los pulsos electromagnéticos de bajo nivel interrumpirían temporalmente los sistemas electrónicos, los pulsos más intensos corromperían los datos importantes de la computadora y las ráfagas muy potentes freirían completamente los equipos eléctricos y electrónicos.”

No obstante, todo tipo conocido de EMP, nuclear o no, sería altamente detectable desde estaciones terrestres y desde los sistemas de monitoreo -sobre todo rusos-, en tierra y satelitales. No hay ni traza de una explicación, descripción o detalle del tipo de ataque, su fuente y su modus operandi. De haber ocurrido abundarían pruebas muy específicas que el régimen madurista no dudaría en presentar. Tales pruebas no existen.

Ciber ataque

Otra variante del ataque electromagnético es el llamado “ataque cibernético” (la computación e internet mueven campos electromagnético de baja intensidad), muy mencionados por los hermanos Rodríguez. Este “saboteo electromagnético”, por cierto, es mucho más plausible que el anterior. Si se logra entrar en las computadoras que controlan la operación, pueden borrar data o introducir virus para producir errores, accidentes o conflictos. Un ataque de malware (sofware malicioso), por ejemplo, puede llevar el sistema al colapso.

Pero para empezar, respecto al sistema Scada de Guri, que controla la Red Troncal de Transmisión, donde los Rodríguez dijeron que ocurrió el “ataque” del 4 de marzo, “expertos en energía venezolanos citados por El Pitazo han rechazado la teoría de que el apagón fue causado por sabotaje cibernético” porque “Guri se construyó antes de que existiera Internet, no usa Internet,” ese tipo de hacking”. Un experto dijo a El Nacional que “estos sistemas no se pueden atacar de forma remota. Son sistemas de control cerrados diseñados para que las turbinas funcionen de manera sincrónica”, es decir, “como cortar un refrigerador o una licuadora”. Scada no está conectado a una red externa sino meramente local.

Este tuit de Maibort Petit lo engloba bastante bien:

Hay un principio muy antiguo “atribuido al fraile Guillermo de Ockham (1280-1349) según el cual: En igualdad de condiciones, la explicación más sencilla suele ser la más probable.

El sistema eléctrico venezolano tiene dos décadas de desinversión; fuga de su personal más calificado; corrupción y estafa en las soluciones que se han contratado e improvisación. Hugo Chávez obsequió más de $20 mil millones a países aliados del “socialismo del siglo 21” (sobre todo Cuba y Nicaragua) para proyectos eléctricos. 20 años de administración chavista, con improvisación, corrupción e impericia explican porqué el sistema eléctrico venezolano, ha pasado a ser una “sombra” (y esa palabra no es casual) de lo que fue hace 20 años.

De modo que no hay forma de probar pulsos electromagnéticos ni sabotajes cibernéticos, pero sí están ampliamente documentados los casos de falta de mantenimiento, robos, corrupción administrativa, etc.

La explicación más simple.


Imagen inicial: Composición de VK

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