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El hombre que atajó un teléfono celular en un roller coaster

El hombre que atajó un teléfono celular en un roller coaster

A pesar de la cantidad de videos trucados con hazañas similares, ésta ocurrió en España.

(Septiembre 6, 2019 – Redacción). Un hombre que comienza la empinada bajada de un roller coaster, junto a su esposa, estira el brazo y atrapa en el aire un teléfono móvil que caía. Al momento de reseñarlo, el video tenía 2.038.320 vistas.

¿Cierto o falso? Estas escenas se pueden trucar con efectos de video. No obstante, en este caso el video es auténtico según lo certifica Snopes:

El video fue tomado en roller coaster Shambhala en el parque de atracciones Port Aventura en España. El usuario de YouTube SirSammy 15, de Nueva Zelanda, compartió el metraje con la siguiente descripción:

“¡Atrapé el teléfono de un desconocido en el aire en una montaña rusa!

“Estaba en España en Port Aventura en un paseo en shambhala y vi a la persona unas filas más adelante soltar su iPhone X. En resumen, lo capturé. esta montaña rusa se mueve a más de 130 kms … alguna vez fue la montaña más alta y rápida de Europa … solo recientemente superada.”

Algunas atracciones del parque Port Aventura tienen cámaras para captar la reacción de sus usuarios, quienes pueden comprar el archivo de video como recuerdo. El video mostrado fue tomado por una cámara instalada en el Shambhala, certificado por el parque. Señala Snopes que:

El New Zealand Herald contactó SirSammy 15 (cuyo nombre real es Samuel Kempf) para obtener más información sobre el incidente. Kempf dijo que la persona que dejó caer el teléfono le dio un fuerte abrazo. Y, como agradecimiento, el propietario del teléfono compró las imágenes que se muestran arriba de Port Aventura como recuerdo.


Imagen inicial: Youtube.

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La relación del chavismo con las FARC

La relación del chavismo con las FARC

Las trampas al proceso de paz colombiano consolidan la estrecha relación entre el chavismo y las FARC.

(Septiembre 5, 2019 – Javier Brassesco). El 30 de agosto, tres líderes históricos de las FARC, la guerrilla colombiana que había firmado un acuerdo de paz y desarme con el gobierno colombiano, anunciaron que retomarían las armas.

Iván Márquez (quien incluso fue el representante principal de la guerrilla en aquellas largas negociaciones entre 2012 y 2016), Seuxis Paucias Hernández y Hernán Darío Velásquez (más conocidos como Jesús Santrich y El Paisa, respectivamente) afirmaron que había sido un error haber entregado las armas y que volvían a la lucha armada.

El presidente colombiano Iván Duque anunció una ofensiva contra este grupo al tiempo que acusó a Nicolás Maduro de resguardar a disidentes de las FARC.

Por su parte el ex general chavista Hugo Carvajal fue todavía más lejos al afirmar que la reunificación delas FARC es un plan de Maduro.

Chavismo-FARC: una larga relación de amor

Venezuela siempre fue una base de operaciones para las FARC, pero con la llegada de Chávez esto se intensificó porque los guerrilleros dejaron de tener la oposición firme del ejército venezolano.

Sobre todo a partir de 2002, cuando los guerrilleros pierden la zona de distensión y comienza una mayor presión de los paramilitares, Venezuela se convierte en una retaguardia crucial para los insurgentes.  

La relación del chavismo con la guerrilla colombiana ha sido denunciada desde hace muchos años, e incluso un informe del instituto American Enterprise de hace más de dos años señalaba que elementos del gobierno venezolano administraban y respaldaban operaciones de narcotráfico y lavado de dinero que realizaba la guerrilla colombiana, entre disidentes de las FARC que no se acogieron al acuerdo de paz y elementos del otro grupo guerrillero, el ELN.

Otro organismo, en este caso británico, el Instituto Internacional de Estudios Estratégicos (IISS), ha había publicado un informe en 2011 en donde hacía las mismas denuncias tras analizar durante tres años los documentos incautados al líder de las FARC Raúl Reyes, quien murió en un operativo militar en 2008.

Incluso un poco antes, en 2010, se había filtrado un informe de la inteligencia colombiana en donde se decía que había 1.500 guerrilleros de las FARC en 28 campamentos en territorio venezolano, en los estados Apure y Zulia.

La propia inteligencia militar venezolana determinó en el año 2016, según una nota de El Estímulo, que la guerrilla colombiana operaba en varios estados de Venezuela, incluso en su capital. Incluso había llevado a cabo secuestros en ciudades tan alejadas de la frontera como Valencia o Maracay. Y que además había estado involucrada en el asesinato de dos oficiales del ejército en el estado Táchira el 10 de marzo de 2012.

En aquella información se decía que los jefes del ELN tienen relación con “figuras importantes del gobierno venezolano”.

También se denunció en su momento que apenas se firmó el acuerdo de paz, la mayoría de los guerrilleros que no se acogieron al mismo se movilizaron a Venezuela, pues allí podían actuar con mayor libertad.

Maduro ni siquiera ha ocultado nunca su admiración por Márquez o Santrich, a quienes incluso llegó a llamar “líderes de paz” y dijo públicamente que eran bienvenidos en Venezuela.


Imagen inicial: Composición de VK.

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¿Trabajadores de Shell en Pennsylvania fueron forzados a ir a un mitin de Trump?

¿Trabajadores de Shell en Pennsylvania fueron forzados a ir a un mitin de Trump?

Mayormente Cierto

Hubo una invitación a escuchar al presidente Trump, por la  cual se pagaban horas de trabajo. Pero horas extras. No obstante, hubo cierta coerción para asistir.

(Septiembre, 2019 – Javier Brassesco).  El periódico Pittsburgh Post-Gazette publicó el 17 de agosto, una información según la cual trabajadores de una planta de Shell debieron ir a un mitin de Trump en una planta de la compañía en el oeste de Pensilvania el 13 de agosto o de lo contrario no recibirían su pago del día.

Esta noticia, tomando siempre como fuente al Pittsburgh Post-Gazette, fue publicada también por otros medios más conocidos a nivel nacional como CNN o Time.

En efecto, un memorando fue enviado a los trabajadores, y en el mismo se especificaba que su asistencia no era obligatoria pero que tenían dos opciones para ese 13 de agosto: o iban al gigantesco hall de la empresa y esperaban allí por la visita del presidente o no recibirían su pago del día.

Si querían que se les pagara ese día debían presentarse a las siete de la mañana, pasar su carnet por el scanner y esperar allí hasta la hora de almuerzo, por lo menos, a que llegara el presidente a dar su discurso. El documento que se hizo circular entre los trabajadores decía específicamente “No scan no pay”.

Se dice allí que la asistencia no es obligatoria, y será considerada una ausencia justificada la de aquellos que decidan no asistir. Pero se aclara a quienes decidan hacerlo que tienen prohibido gritar, protestar o llevar adelante cualquier acción que pueda ser considerada una resistencia o molestia por la visita de Trump.

La versión de la empresa

Un vocero de Shell enfatizó que la compañía no era responsable de esta última orden, aunque reconoció en un correo enviado al website Snopes que los trabajadores que no asistieron no recibieron su pago del día.

Pero explicó que ese día  fue considerado como un día de entrenamiento con un invitado especial, que ese día fue el presidente. Pero que esa metodología es la misma que emplean con otros invitados especiales que van a la planta: los trabajadores no están obligados a asistir, pero de no hacerlo no reciben el pago del día. Y que eso sucede varias veces al año.

Y que ese martes 13 de agosto, entre las 7 y las 10 de la mañana se impartieron varias lecciones en materia de seguridad laboral y otros aspectos relacionados con el trabajo, mientras se esperaba por la llegada del presidente.


Imagen inicial: VK con insumos de Pixabay.

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China y cómo controla digitalmente a su población

China y cómo controla digitalmente a su población

China usa cuatro herramientas para controlar a su población. Vea cuáles son y cómo funcionan.

(Agosto 18, 2019 – Redacción). La Fundación para el Progreso, FPP con sede en Chile ha publicado un excelente artículo y video sobre cómo China mantiene una censura draconiana sobre sus ciudadanos. Lo explica la periodista e investigadora Sascha Hannig, Coordinadora de Proyectos del equipo de Relaciones Internacionales de la FPP. Esta censura y control social se realiza desde el tope de la jerarquía china a través de cuatro acciones de control social:

Las cuatro herramienta chinas para el control social son:
1. La Gran Muralla Digital
2. Crédito Social Digital
3. Supervigilancia orwelliana
4. Lealtad público-privada (por las buenas o por las malas)

Sascha Hannig es coordinadora de Proyectos del equipo de Relaciones Internacionales de la Fundación para el Progreso (FPP). Periodista, minor en historia y economía de Oriente, candidata a Magíster de la Universidad Adolfo Ibáñez y Alumni de la Universidad el Cato 2013. Fue presidenta de la Federación de Estudiantes de la UAI (2016) y colaboradora en El Mercurio. Ha publicado novelas de ficción (2010, 2012, 2015) y artículos académicos en análisis internacional.

Artículo completo de f.p.p.

Distopía Digital: Cuatro herramientas que China usa para controlar a su población

Publicado en: https://fppchile.org/es/distopia-digital-cuatro-herramientas-que-china-usa-para-controlar-a-su-poblacion/

«Este sitio web no está disponible», decía la pantalla de la computadora, llena de ideogramas y garabatos que no tenía cómo entender. Había tratado de entrar a Facebook, Google, Twitter, Hotmail, Yahoo —¡lo que fuera!— para escribirle a mi familia y amigos. Tenía 16 o 17 años, acababa de llegar a China y era ingenua. Llamé a la recepción del hotel donde me había alojado en Shenzhen y me dijeron que nada de eso «existía». Entonces pregunté cómo podía comunicarme con el resto del mundo. Debía usar WeChat (el «Whatsapp» chino) o, según me dirían mis conocidos después, «burlar la seguridad» con un VPN y fingir ser un computador irlandés.

Esa primera experiencia con «La Gran Muralla Digital» (The Great Firewall) me dejó un sabor amargo en la lengua, como sucede a muchos extranjeros que chocan con ella[1]. Y es que, si bien hay alternativas chinas para gran parte de las redes que utilizamos en Occidente, todas carecen de elementos que, para quienes crecimos como internautas, son esenciales: la libertad de acceso, la comunicación abierta con la comunidad o la producción libre de contenidos. El gobierno de China, en lugar de esto, dispone de un sistema que controla y censura activamente todo lo que se produce.

Parece increíble. En Occidente damos por sentado que internet es una herramienta que nos libera y «horizontaliza» el poder. Solemos creer que la tecnología siempre aporta a nuestra calidad de vida, y que es el resultado del trabajo de muchos actores de distintas naturalezas y adscripciones — ingenieros, inventores, académicos, empresas privadas y organismos gubernamentales con ciertos grados de independencia, etcétera— [2], pero no es necesariamente así, al menos, no para China.

El control tecnológico del gigante asiático va más allá de borrar contenidos o prohibir plataformas occidentales. Tecnologías como la inteligencia artificial, la ciencia de datos, el control de la información y los más modernos avances, se han convertido en aliados que, posiblemente, lleven al país a ser la primera distopía digital de la historia. En particular, hay cuatro herramientas que el Partido Comunista Chino (PCC) utiliza hoy y que podrían llevar en esa dirección.

1. La Gran Muralla Digital

La censura del contenido por parte de gobiernos autoritarios es una práctica tan vieja y común que ya forma parte de sus manuales de ejercicio del poder. En el siglo XX, la manipulación y monopolización de los medios de comunicación, así como «pinchar teléfonos», leer la correspondencia privada y sesgar ideológicamente la educación, fueron herramientas que permitieron a las dictaduras controlar y caracterizar a sus enemigos para evitar que la población conociera sus errores junto a las las atrocidades que muchos cometían contra la población[3].

Para China, un país regido por una dictadura nacida en el siglo XX que alcanzó la «era de la información», la llegada de internet significó un desafío. Si bien ha sido una oportunidad para el crecimiento del país —China es hoy uno de los pioneros en economía digital[4]— también ha supuesto una potencial amenaza para la estabilidad y el control de la información, celosamente custodiada durante toda la historia de la República Popular. Así, desde fines de la década de los noventa, y prácticamente al mismo tiempo que internet comenzó a masificarse, las autoridades decidieron que internet debía ser tratado como un asunto de seguridad nacional[5]. De ahí la idea de levantar una protección, una muralla, para contener los peligros. A esto se le llama, The Great Firewall, aludiendo a la Gran Muralla China que dividió al país de sus enemigos antes de la conquista mongola.

¿Cómo hacerle frente a una tecnología de tan «alto riesgo», que prometía conectar, derribar barreras y darle voz a quienes estaban invisibilizados? Pues con una arquitectura de leyes, instituciones, empresas y otras herramientas tecnológicas diseñadas para la censura. Esto sumado ala combinación de estrategias orientadas al mercado, propaganda omnipresente, mecanismos de presión, persecución a disidentes y una importante inversión local e internacional para mitigar el impacto que esto significa para la imagen del país[6].

Dos décadas después, el resultado es una enorme y muy sofisticada máquina de control y censura que recrea una especie de realidad paralela en la que 800 millones de usuarios de internet, equivalentes al 54% de la población china[7], viven y operan en un sistema casi totalmente desconectado del resto del mundo.

El contenido que estos ciudadanos digitales pueden ver, producir o compartir, está limitado por legislaciones, filtros, rastreo, censores humanos e inteligencia artificial. Qiang Xiao, profesor de la Universidad de Berkerley, California, disidente chino y fundador del sitio China Digital Times, ha descubierto una serie de documentos sobre la estrategia del PCC a los que accede a través de informantes anónimos. El académico argumenta que existe una lista de noticias y comentarios que deben ser activamente prohibidos por los censores. Entre estos se encuentra todo lo que manche la imagen del PCC, que ataque al sistema o que aluda a los sistemas democráticos occidentales. También son objeto de censura cualquier cosa que fomente las asociaciones o sindicatos ilegales o, por ejemplo, que acuse la  restricciones a la libre expresión[8].

Y es que una broma, un comentario negativo o incluso una búsqueda curiosa constituyen una amenaza para los objetivos del PCC, que intenta mostrarse ante el mundo como un país exento de corrupción, estable y preocupado por el desarrollo[9].

“La gran victoria del sistema no es simplemente el bloqueo exitoso, sino que los ciudadanos no demanden información alguna y se conformen con el sistema”

Pero la limitación del acceso al contenido no es suficiente. El gobierno debe asegurarse de entrar en las mentes y los corazones de sus ciudadanos, normalmente mediante la exacerbación del nacionalismo y de ciertos valores políticos del sistema. Hay un enorme trabajo para posicionar ideas siguiendo una estrategia de «refuerzo positivo» que premia el «buen comportamiento». Por ejemplo, se le paga a ciudadanos para que escriban comentarios pro-gobierno en las redes y así influir en la opinión pública. Con el tiempo, se ha vuelto común la censura social o, más específicamente, el shaming (avergonzamiento público); son los mismos usuarios los que denuncian a quienes hablan en contra de los intereses del país[10]. Así, la gran victoria del sistema no es simplemente el bloqueo exitoso, sino que los ciudadanos no demanden información alguna y se conformen con el sistema[11].

Desde 2012, la administración de Xi Jinping ha puesto énfasis en el «microcontrol» de los comentarios, y la ley de ciberseguridad de 2017 ha profundizado la supervigilancia del comportamiento, aumentando las obligaciones que los proveedores y empresas digitales tienen con el Estado. Esto, además de limitar el uso de Virtual Private Networks (VPN), la herramienta con la que muchos se conectan a la red internacional[12]. En consecuencia, se han hecho comunes las penalizaciones a civiles que opinan en contra de los intereses de gobierno. Las multas no son demasiado altas en un principio (se encuentran entre US$ 50 a US$ 100), pero con el tiempo puede implicar condenas más graves[13].

 

2. Crédito Social Digital

Las restricciones en el uso de internet son un primer paso para conseguir el control, pero no son suficientes para lograr el monitoreo de la actitud y el pensamiento de los ciudadanos. Personas reprimidas suelen rebelarse, o simplemente burlar las trabas que se le ponen. Pero las convencidas, afianzan el sistema y cuestiona las propuestas extranjeras[14]. De esa lógica nació el Sistema de Crédito Social, cuyo fin es la «armonía social»[15], según el documento oficial del Consejo de Estado del 14 de Junio de 2014. Su propósito es:

“(…) hacia 2020, haber establecido las leyes fundamentales, regulaciones y estándares del crédito social. Haber creado un sistema de investigación que incorpore a toda la sociedad y su información (…), para así, darle total dominio a los mecanismos que promueven la confianza y castigan la mala fe o la desconfianza. (…) Establecer mecanismos de incentivo para la auto-corrección y la auto-mejora que se enfoquen en disminuir los actos que quiebren la confianza, y promover mecanismos que aseguren la protección de los ciudadanos que se han arrepentido de ellos (…) Establecer mecanismos de investigación de infracciones al sistema de crédito, además de castigar severamente la filtración al extranjero de secretos financieros o estatales. (…) Fortalecer el rol de la supervisión social”[16]

El párrafo anterior puede sonar algo críptico o excesivo, pero ayuda a explicar cómo China está juntando su infraestructura de supervigilancia cibernética con un sistema de puntuación similar al que se usa comúnmente para la evaluación financiera, que muchos asociamos a instituciones como Equifax, o para la evaluación de riesgo de clientes bancarios.

En occidente aceptamos que un sistema, a la hora de aprobar créditos, abierta y explícitamente verifique el comportamiento de deuda y pago para saber si una persona es disciplinada y confiable. Pero el uso que tiene en China estos registros es muy diferente y con otros fines. La vigilancia y los métodos de «premio y castigo» no se basan solo en el cumplimiento de la ley, sino que son parte de una evaluación moral y su propósito tiene consecuencias peligrosas en los ámbitos de la confianza y la libertad. Así, sustentado en una larga tradición «confuciana» de control social, el gobierno está constantemente supervigilando y evaluando a los usuarios[17]. De esta manera sabe si los ciudadanos son «de confianza», creen en las ideas del partido y son consecuentes con estas. De ahí la frase: «el gobierno pone el escenario, el pueblo canta en armonía».[18]

“Las personas se preocupan obsesivamente por sus puntajes sociales en todo momento y lugar, en especial cuando interactúan con otros que les evalúan.”

¿Y cómo funciona este sofisticado diseño? Pues, es similar a Nosedive, el primer episodio de la tercera temporada de Black Mirror[19], en el que las personas se preocupan obsesivamente por sus puntajes sociales en todo momento y lugar, en especial cuando interactúan con otros que les evalúan. Desde su entrada como piloto en 2015, el Crédito Sésamo ha sido presentado como un juego social (gamification). Los usuarios compiten por ser los mejores ciudadanos y cada individuo tiene una cuenta que asocia un puntaje a cada comentario, compra, palabra buscada o app descargada. Incluso cada aparato utilizado. En suma, todo el comportamiento online (e incluso offline), en todas las plataformas. ¿Y de dónde salen los datos? Las empresas de telefonía, internet, tecnología, e incluso de compra y venta, abren esta información al gobierno, que se ampara en sus mismas leyes para solicitar los datos. Un caso emblemático es el de la aplicación WeChat, que tiene más de 1000 millones de usuarios[20]. Además se han creado empresas dedicadas al procesamiento de datos para afianzar el sistema de crédito social[21].

En consecuencia, cada usuario tiene un puntaje acumulado, que es público y compartido a todos los contactos que tiene. Un buen ciudadano tendrá un puntaje alto, que podrá traducir en beneficios, como por ejemplo, permisos de viaje más holgados. Un ciudadano de «poca confianza» —aquel que utiliza VPN, compra en plataformas extranjeras, habla en contra del régimen o conversa con extranjeros— tendrá un puntaje bajo. Esto se traduce en castigos que van desde el rechazo social —ser «amigo» de estos ciudadanos baja puntaje— hasta el castigo directo, como la imposibilidad de viajar al extranjero. De hecho, en 2018, 23 millones de viajes (17.5 millones aéreos) fueron anulados por el gobierno por no contar con crédito social suficiente[22].

En el largo plazo, el mal desempeño en este «juego» puede hasta llevar a prisión. De hecho, ya se incorporaron al sistema las «listas negras» de deuda o comportamiento y la cadena del gobierno Xinhua ha informado en su sitio en inglés, en reiteradas ocasiones, lo efectivo que es el sistema[23].

China ya ha recurrido al gamification y el juicio de los pares para modelar otros comportamientos. Por ejemplo, la aplicación de la empresa Xiaomi recolecta información sobre el bienestar físico de los ciudadanos. Si uno tiene amigos en la app, estos pueden saber cuántos pasos uno caminó en el día, cuánto pesa e, incluso, cuál es mi «puntaje de salud». WeChat hace algo similar con el podómetro de la app, que compara los pasos que da un ciudadano con los de sus contactos.

En fin, el sistema de crédito social seguirá en marcha blanca hasta el próximo año, cuando se convertirá en obligatorio para todos los ciudadanos. Se trata de un trabajo de largo aliento que el país ha complementado con un amplio aparataje de propaganda para «cuidar la armonía y el bienestar de sus ciudadanos».

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Puede descargar el artículo completo en PDF.


Imagen inicial: VK con insumos de Pixabay.

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¿Trump posó al lado de un bebé cuyos padres fueron asesinados en el tiroteo de El Paso?

¿Trump posó al lado de un bebé cuyos padres fueron asesinados en el tiroteo de El Paso?

La imagen es auténtica y muestra la pareja presidencial con el hijo de Jordan Achondo y Andre Achondo, dos víctimas de la masacre de El Paso, y el tío del niño quien pidió a la pareja presidencial que posara para la foto.

(Agosto 12, 2019 – Javier Brassesco). La primera dama Melania Trump publicó en su cuenta de Twitter (@FLOTUS) varias fotos de su visita al centro médico de El Paso poco después del tiroteo que tuvo lugar allí y que costó la vida de 22 personas.

Una de estas fotos, que algunas personas del hospital criticaron por falta de empatía, muestra a Donald Trump sonriendo y con los pulgares arriba supuestamente al lado de un niño cuyos padres murieron en el tiroteo protegiendo a su bebé como escudos humanos.

El periodista Josh Marshal, fundador del prestigioso site Talking Points Memo, publicó la foto y explicó que aunque el niño no está identificado en la foto que publicó la primera dama, parece ser el mencionado huérfano según varios reportes informativos. Y pidió que si alguien tenía la confirmación, que se lo hicieran saber.

En efecto se trata del mencionado niño, como poco después lo confirmaría a CNN un funcionario de la administración Trump. Es el hijo de Jordan Achondo y Andre Achondo, y el hombre que aparece en la foto a la derecha de Trump es el tío del niño y quien pidió a la pareja presidencial que posaran para la foto.

De hecho el niño ya había sido dado de alta pero el tío regresó con él al hospital para conseguir la foto ya que, explicó, su hermano era un gran seguidor del presidente Trump.


Imagen inicial: Twitter.

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¿Es el régimen de Maduro más sanguinario que el de Pinochet?

¿Es el régimen de Maduro más sanguinario que el de Pinochet?

Como lo certifica el Informe de la Alta Comisionada de ONU para los DD. HH. el régimen de Maduro practica detenciones, desapariciones y ejecuciones extrajudiciales, torturas y todo un entramado de violaciones a los derechos de la población. Sus números dejan muy atrás a las dictaduras sangrientas de Chile y Argentina en los años setenta.

(Junio 15, 2019 – Javier Brassesco). El informe la ONU sobre Venezuela muestra una situación preocupante en materia de derechos humanos en ese país, al punto que el régimen de Nicolás Maduro deja en pañales a otras feroces dictaduras que existieron en el cono sur.

Según las cifras oficiales, en Venezuela tuvieron lugar 6.856 muertes violentas (5.287 en 2018 y 1569 entre el 1 de enero y el 19 de mayo de 2019) resultantes de operaciones de seguridad que el régimen registra como “resistencia a la autoridad”.

Se trata de cifras oficiales, pues las que proporciona el Observatorio Venezolano de la Violencia (OVV) son todavía más altas: 7.253 muertes a manos de fuerzas policiales y militares solo en 2018.

Pero incluso tomando las cifras oficiales, se trata de más del doble del número de ejecuciones extrajudiciales y desapariciones forzadas durante la dictadura de 17 años (1973-1990) de Augusto Pinochet: 3.227 casos de muertos o desaparecidos.

Es un número comparable a las desapariciones forzadas que existieron en Argentina durante una de las dictaduras más terribles que vivió América: la Conadep (Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas) habla de 9.000 desaparecidos entre 1976 y 1983. Algunos grupos de derechos humanos afirman que la cifra es superior, pero en cualquier caso estamos hablando de un período de 17 años contra apenas 17 meses en Venezuela.

Y eso solo por hablar de cifras, porque además el informe habla de cientos de personas que han sido torturadas y de que existe todo un modus operandi para estas ejecuciones, que suelen terminar con un tiro en el pecho y con funcionarios policiales llevando el cuerpo sin vida de los ejecutados a los hospitales para manipular los cuerpos y la escena del crimen.

Como dice el analista político Andrés Oppenheimer, lo que resulta difícil de explicar es el silencio de tantos gobiernos y defensores de derechos humanos ante una situación tan desgarradora.

Estamos en presencia de un régimen que en apenas 17 meses logró sobrepasar de largo el número de ejecuciones que en 17 años llevó a cabo el de Augusto Pinochet, que siempre ha sido un ícono de los regímenes opresores y violadores de los derechos humanos que han existido en América.


Imagen inicial: VK con insumos de Wiki Commons.

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