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¿Autorizará EE.UU. la opción militar en Venezuela?

¿Autorizará EE.UU. la opción militar en Venezuela?

No hay indicadores claros sobre nuevas acciones a corto plazo del gobierno de Estados Unidos. Las declaraciones y contra-declaraciones son norma en la administración Trump.

Pero respecto a una acción militar concreta, las opciones están sobre la mesa. Solo que no sabemos aún cuáles serán.

(Mayo 14, 2019 – Redacción). El Washington Post publicó el miércoles 8 de mayo un reportaje en donde se afirma que Trump está molesto por la forma en que sus funcionarios han manejado el caso Venezuela, pues le hicieron ver que salir de Maduro iba a ser mucho más fácil. Siente que subestimaron a su adversario.

Según la nota del Post, que tiene como fuente a funcionarios de la administración y consejeros de la Casa Blanca que prefirieron mantener el anonimato, la principal insatisfacción de Trump por la agresiva estrategia que no ha traído ningún resultado se centra sobre todo en John Bolton, consejero de seguridad nacional, quien siempre ha mantenido una retórica intervencionista que va en contra de la política de Trump, quien ha retirado tropas de Afganistán e Irak afirmando que Estados Unidos no debe ser el policía del mundo.

Trump se habría quejado de que Bolton lo quiere llevar “a una guerra”, según un alto funcionario, y aunque oficialmente la política de Estados Unidos no ha cambiado hacia Venezuela oficialmente tras la jornada del pasado 30 de abril en el país caribeño, cuando Juan Guaidó acompañado de algunos militares hizo un llamado a salir del régimen de Maduro, lo cierto es que esos sucesos han terminado de convencer a Trump de que éste es “un hueso duro de roer”. Todo lo anterior según el artículo del WP.

Según el reporte, el presidente está incómodo porque siente que Bolton lo ha puesto contra la pared, en una zona que no es cómoda, y que sus tuits llamando a los militares venezolanos a que se vuelvan contra Maduro y a que éste se retire tranquilo a una playa cubana han provocado expectativas que no son realistas.

A la hora de una intervención militar, Trump parece más inclinado a favorecer este tipo de acción en Irán, que desde su punto de vista sí representa una amenaza para las tropas estadounidenses desplegadas en Oriente Medio y además respalda su creencia de que Barack Obama fue demasiado ingenuo con esta nación islámica. Pero una escalada contra Venezuela no es algo que le resulta cómodo, pues «las palomas» de Washington (los políticos que se oponen a las opciones militares) consideran que el país suramericano no representa una amenaza directa para Estados Unidos.

La actitud de Trump hacia Venezuela también habría cambiado tras una conversación telefónica de más de una hora con el presidente ruso Vladimir Putin: “Putin no quiere involucrarse demasiado con Venezuela y quiere que cosas buenas le sucedan a ese país, igual que nosotros. Queremos que dejen entrar la ayuda humanitaria”. Putin también le dijo que no está vendiendo armas nuevas a Venezuela sino solo cumpliendo contratos ya firmados, y desestimó la importancia de las inversiones rusas en ese país.

Es una declaración que va contra lo que ha declarado no solo Bolton sino también su secretario de Estado, Mike Pompeo (en estos momentos en Rusia para reuniones con su par ruso Sergey Lavrov y con Vladimir Putin), quienes han acusado a Rusia de sostener a Maduro. Recordemos que Pompeo dijo a la Cadena Fox a principios de mayo: «La acción militar es posible. Si eso es lo que se necesita, eso es lo que Estados Unidos hará«.

Pero según dos funcionarios mencionados por el Washington Pos, Trump no estaría inclinado a favorecer ningún tipo de intervención militar en Venezuela.

La Casa Blanca, sin embargo, ha solicitado que le presenten planes militares que no impliquen una invasión, pero utilizar armas como los misiles Tomahawk presentan un alto riesgo de matar civiles. La opción militar mientras Maduro permanezca en el poder es reforzar las tropas en países vecinos o incluso enviar a la Armada cerca de las costas venezolanas como demostración de fuerza.

No hay horizonte claro, todavía…

Fue el propio Trump quien a mediados de febrero habló del  “primer hemisferio libre en la historia” como un objetivo tras el derrocamiento de las dictaduras de Venezuela, Cuba y Nicaragua. También ha dicho repetidas veces que «todas las opciones están sobre la mesa», un eufemismo que significa la no exclusión de la opción militar, usualmente como último recurso. Esta frase se ha repetido varias veces desde el alto gobierno. En el video, la declaración que dio antes de su discurso en la Asamblea General de la ONU en septiembre de 2018:

Después de que el Post publicara esta nota, Trump escribió además un tuit en Mayo 8 por la noche (que fue luego incluido en la versión digital del reportaje original) en donde afirma que Estados Unidos acompañará a Venezuela en su lucha por salir de Maduro “el tiempo que sea necesario”.

Todo lo que se dice en la nota del Post es verosímil: la política de Trump ha estado inclinada más al retiro de tropas que a la intervención, la retórica del “halcón” Bolton ha causado incomodidad a Estados Unidos por la falta de resultados y Putin puede haber manipulado a su colega.

La actitud de la dictadura madurista, que el pasado 8 de mayo encarceló al vicepresidente de la Asamblea Nacional, podría reforzar además la teoría de que están apostando a que Estados Unidos no intervendría militarmente.

Pero Trump tiene una lógica muy particular. Es un presidente impredecible. Se ha caracterizado por decir y desdecirse. Además, es un maestro en crear confusión entres su rivales, de modo que tampoco se descarta que estas declaraciones y contradeclaraciones sean parte de alguna dinámica convenido formal o informalmente entre sus voceros.

De modo que, aunque la posibilidad de una intervención militar en el corto plazo luce improbable para algunos analistas, y que se ensayarán todas las opciones para evitarla, es muy posible que Estados Unidos esté dispuesto a medidas intermedias: entrenamiento y dotación militar a Colombia, uso de su infraestructura militar para logística, transporte y dotación armamentística de, por ejemplo, Colombia y Brasil. También misiones de reconocimiento e inteligencia militar.

El Embajador de Venezuela en EE.UU., Carlos Vecchio por instrucciones del presidente (i) Juan Guaidó pidió una reunión con el Comando Sur para «para avanzar en temas de cooperación y planificación técnica y estratégica, con el objetivo de detener el sufrimiento del pueblo venezolano y restablecer la democracia.»

Claro, para el chavismo la intervención tiene un valor propagandístico poderoso. Para ellos, la intervención militar va. En Telesur se afirma que:

El jefe del Comando Sur, Craig Faller, se mostró dispuesto a reunirse con el enviado de Guaidó. El jueves pasado le expresó en un tuit al diputado opositor, quien se autoproclamó presidente interino venezolano, que “cuando me invite @jguaido y el gobierno legítimo de #VENEZUELA, vamos hablar sobre nuestro apoyo (…) Estamos listos!”.

Nuestra validación

Algunos analistas piensan que Trump esté apostando al mediano plazo, esperando que el régimen de Maduro caiga por su propio peso. Lo ha dicho el influyente senador Marco Rubio: muchas de las sanciones comienzan ahora a surtir efecto, y hay muchas divisiones en el entorno madurista. Su afirmación en su último tuit (“el tiempo que sea necesario”) parece apuntar en ese sentido.

Esto no será una gran noticia a quienes mueren de mengua en Venezuela y no pueden darse el lujo de la espera. Pero los tiempos de la historia, se ha dicho muchas veces, suelen ser mucho más largos que el tiempo de los individuos.

Nuestra conclusión es que no podemos determinar aún las intenciones concretas (las generales están claras) a corto plazo del gobierno de Estados Unidos. Las diferencias de criterio de Bolton y Trump no parecen ser un obstáculo para seguir la escalada diplomática y el daño al chavismo que sin duda infringen las sanciones. Pero respecto a una acción militar concreta, así como todas las opciones están sobre la mesa, también sobre la mesa está la necesidad de negociar políticamente con el Congreso y, sobre todo, el partido Demócrata.

Dejamos una K amarilla que significa: las respuestas conclusivas sobre una acción militar también están sobre la mesa. Pero aún no sabemos cuáles son.


Imagen inicial: VK con insumos de Pixabay.

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