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¿Se acerca Nicaragua a una guerra civil?

¿Se acerca Nicaragua a una guerra civil?

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40%. Aunque el desenlace del período de protestas y violenta represión todavía no se ha develado, parece improbable que se desate una guerra civil como la vivida en ese país entre los años 1970s y 80s. No obstante, tampoco se descarta.

Por lo momentos, le otorgamos una K amarilla (indefinido) con tendencia a la baja, es decir, previendo que el régimen de Ortega logrará enfriar la amenaza con maniobras dilatorias (diálogo) o algunas concesiones políticas.

 

Javier Brassesco

(Junio 4, 2018). Dos meses y medio de protestas, más de 220 muertos (más de 300 según la Asociación Nicaragüense pro Derechos Humanos), violencia descontrolada, la economía en caída libre, un diálogo que no conduce a nada… el diputado opositor Eliseo Nüñez lo acaba de advertir: “Si el gobierno mantiene su postura de no ceder en la democratización, “estamos corriendo el riesgo de una guerra civil”.

Cuando las protestas apenas comenzaban (dieron inicio como manifestaciones por reformas en el sistema de seguridad social el 18 de abril), ya algunos anunciaron que se se avecinaba una guerra civil:

¿De verdad está cerca Nicaragua de una guerra civil?

El detalle es, como resalta la experta en seguridad Elvira Cuadra, que la gente no tiene capacidad ni logística, no tiene armas y menos de guerra como el gobierno “Policía y Ejército”.

Tampoco el abogado Mauricio Díaz cree que sea posible un escenario de guerra civil como la que en el país se vivió en los 70 y 80. En aquel momento fue posible pues se vivió en un contexto de guerra fría, en donde primero los sandinistas fueron apoyados por el bloque soviético a través de Cuba, y una vez en el poder (que conquistan en 1979), fueron combatidos a su vez por la recordada “Contra”, que fue armada y apoyada por Estados Unidos.

Todo esto lo sabe el gobierno y por eso apuesta al cansancio de la gente, a que la protesta vaya perdiendo fuerza y finalmente se desaparezca, tal y como sucedió en Venezuela.  Mientras tanto utiliza tácticas dilatorias como el llamado a un diálogo que difícilmente logre algún resultado concreto toda vez que Daniel Ortega no está dispuesto a ceder en la principal exigencia de la oposición: que las elecciones de 2021 se adelanten para principios de 2019.

El problema es que la economía es Nicaragua es mucho más débil que en Venezuela, y la presión que enfrenta el gobierno de Ortega ante un país paralizado es muy grande: ya las previsiones de crecimiento económico de este año fueron recalculadas por el Banco Central, pasando de 4,8% a apenas 1%.

Nuestra validación

Es muy difícil prever el fin que tendrá la crisis nicaragüenses, y lo único que se puede hacer es prever escenarios: la presión de las trancas y las protestas, sumada a la presión internacional, pudieran hacer que el ejército finalmente se decidiera a intervenir, bien directamente (golpe de estado) o, esto es lo más probable, a través de presiones para que Ortega adelante las elecciones.

También pudiera tener un fin parecido al venezolano, con el desmontaje paulatino de las protestas por cansancio de la gente. Aunque en Nicaragua las protestas parecen mucho más fuertes (tal vez por la mayor pobreza de sus habitantes  y a que tienen una larga historia de luchas intestinas), y por eso mismo ha sido más brutal la represión.

En cualquier caso, el escenario de una guerra civil propiamente dicha no parece posible, básicamente porque el monopolio de las armas en Nicaragua lo tiene el gobierno a través de sus militares y policías.

 


Imagen inicial: VK con insumos de WikiCommons.

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Cuatro mitos y concepciones equivocadas sobre el 4 de Julio

Cuatro mitos y concepciones equivocadas sobre el 4 de Julio

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¡Feliz 4 de julio para Estados Unidos! Sin embargo, no todo lo que dice la tradición y el boca a boca es cierto o preciso. Aquí tenemos cuatro ejemplos de cómo la realidad histórica choca con la mistificación, la sobresimplificación y los errores históricos, muchos de los cuales se arrastran hasta hacerse “ciertos” en la mente colectiva.

(Julio 4, 2018). Hoy 4 de julio se celebra en Estados Unidos la Declaración de Independencia, hace 242 años, por la cual este gran país comenzó a gobernar su propio destino y convertirse en potencia mundial con injerencia en los más importantes eventos contemporáneos. No obstante, como suele ocurrir con eventos históricos muy significativos, la realidad histórica choca con la mistificación, sobresimplificación y los errores históricos, muchos de los cuales se arrastran hasta hacerse “ciertos” en la mente colectiva.

Veamos cuatro de los más populares:

1. La Declaración de Independencia fue firmada el 4 de julio

 

Es lo que se cree y se dice en cualquier reunión pero no es del todo cierto:

El Día de la Independencia se celebra dos días tarde. El Segundo Congreso Continental votó por una Declaración de Independencia el 2 de julio, lo que llevó a John Adams a escribirle a su esposa: “Me inclino a creer que [el 2 de julio de 1776] se celebrará, por Generaciones posteriores, como el gran Festival de aniversario.

Adams anticipó correctamente espectáculos, juegos, deportes, panecillos, campanas y hogueras, pero obtuvo la fecha incorrecta. El documento escrito no fue editado y aprobado hasta el 4 de julio, y esa fue la fecha en que los impresores colocaron anuncios “de costado” enviados a través de la tierra. El 2 de julio fue olvidado rápidamente.

 

De hecho, nadie en realidad firmó la Declaración de Independencia en algún momento durante julio de 1776. La firma comenzó el 2 de agosto, con el garabato famoso de John Hancock, y no se completó hasta fines de noviembre.

Otro dato curioso es la diferencia entre lo populoso que aparece el grupo de signatarios, en los cuadros sobre la firma, como el de John Trumbull de 1817 (que preside este artículo) y cómo fue en realidad:

Aquellos cincuenta y seis patriotas valientes a quienes las futuras generaciones celebrarían como “Los Firmantes” no dieron un paso adelante, con gran solemnidad, y colocaron sus firmas en la Declaración de Independencia el 4 de julio de 1776. De hecho, catorce de estos célebres héroes no estuvieron presentes ese día, incluidos ocho que aún no eran miembros del Congreso.

 

La supuesta firma de la Declaración de Independencia es una fabricación consciente del Congreso Continental. El 4 de julio, doce estados (no trece) aprobaron una declaración que explicaba el voto de independencia del Congreso dos días antes. Ese documento fue firmado por solo dos hombres, el presidente John Hancock y el secretario Charles Thomson, como era costumbre para las resoluciones del Congreso. Dos semanas después, el 19 de julio, Nueva York emitió el decimotercer voto por la independencia y el Congreso ordenó que una copia elegante y “absorbida” sea “firmada por todos los miembros”. El 2 de agosto, Timothy Matlack presentó esta copia al Congreso.

 

La versión muy bien escrita que vemos y celebramos con tanta frecuencia se titula “Declaración unánime de los trece Estados Unidos”, aunque el Diario del Congreso revela que solo doce estados votaron por la independencia el 2 de julio y aprobaron la Declaración del 4 de julio. Nuestra nación, como uno de sus primeros actos oficiales, realizó una foto de estilo del siglo XVIII. Hasta el día de hoy, incluso la mayoría de los libros de texto confunden la Declaración embellecida, las firmas y todo, por el verdadero negocio.


2. La Guerra Revolucionaria giraba enteramente alrededor las colonias americanas y Gran Bretaña

Pues no, la realidad de entonces giraba alrededor de eventos globales distintos:

Como cualquier estudiante estadounidense puede decirlo, el Día de la Independencia en pocas palabras fue el de las rebeldes colonias adolescentes que finalmente tuvieron una salida con su abrumadora patria. Y Francia también ayudó.

 

Probablemente sea más útil mirar la guerra a través de la lente de la lucha de poder entre Francia y Gran Bretaña. La Revolución Americana fue, en muchos aspectos, más un episodio de su drama, en oposición a un evento que sacudió la tierra por sí mismo.

 

La Revolución Americana tuvo lugar inmediatamente después de la Guerra de los Indios y de los Franceses, uno de los teatros de la Guerra de los Siete Años entre Francia y Gran Bretaña.

Ese choque en América del Norte proporcionó un preludio a la Revolución, iniciando la carrera militar de George Washington e impulsando a una Gran Bretaña victoriosa pero con problemas de liquidez a aumentar los impuestos sobre sus colonias.

 

La eventual decisión de Francia de sumergirse en la lucha del lado de los colonos fue una oportunidad de venganza.

 

(…) Además, es probable que sea justo decir que la rebelión, junto con la difusión de la Ilustración, desató cambios globales futuros, incluida la Revolución Francesa.


3. La Campana de la Libertad se resquebrajó en el Día de la Independencia

Veamos el desmontaje de este mito histórico:

La Declaración de Independencia y la Campana de la Libertad están unidas para siempre en la imaginación popular.

 

Según la tradición, después de que las colonias declararon su independencia, los ciudadanos de Filadelfia festejaron tan duro que rompieron la campana, que se fabricó en 1751.

 

Si bien es una gran historia, es totalmente absurda. En primer lugar, el anuncio oficial sobre la Declaración no se publicó hasta el 8 de julio.

“Ese día, muchas campanas sonaron para celebrar lecturas públicas de la Declaración, y la Campana de la Libertad fue probablemente una de ellas”, escribe el historiador Joseph Coohill, que desmonta mitos históricos bajo el nombre de Profesor Buzzkill.

 

Sin embargo, no tenemos forma de saberlo con certeza, ya que el campanario de la casa estatal en la que estaba ubicada la campana estaba en reparación en ese momento, según la Asociación Independence Hall.


4. La firma de George Washington está en la Declaración de Independencia

Muchas personas creen que George Washington firmó la Declaración de Independencia y es fácil asumirlo como un hecho; él es un padre fundador después de todo. Pero, la verdad es que solo los 56 delegados firmaron la Declaración y Washington no era un delegado en ese momento, sino más bien el Comandante de las fuerzas coloniales. Sin embargo, fue él quien leyó la Declaración en voz alta al público en el Ayuntamiento de Nueva York el 9 de julio de 1776.

 


Imágenes: Pixabay.

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